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Urano en Acuario

El influjo de Urano en Acuario permanece a pleno rendimiento en este signo, ya que el planeta es el regente. Por ello, la persona nacida con el Sol y Urano en el signo de Acuario muestra más cualidades representativas del signo que cualquier otro. Se provocan posturas excéntricas e imprevistas, si bien con tendencia beneficiosa. Surge asimismo una genuina afabilidad y un ánimo caritativo. En cualquier hospedaje solar, la ubicación de Urano en Acuario ejerce un influjo del signo que se revela en la personalidad de la persona.

El nativo de este signo ama la independencia y le asusta el compromiso, tiene una conducta inquebrantable y se destaca por su originalidad. Es sereno, cordial y inmensamente amigo de sus amigos y conocidos. Posee ideas de libertad, fraternidad, amor global. Sobre todo su condición de romper con lo usual o socialmente impuesto. Descubre el futuro vive intensamente, sueña siempre con nuevos horizontes, le desagrada la rutina, lo conservador. Está gobernado por Saturno y Urano y pertenece al elemento aire. Los signos de aire viven en el mundo abstracto de las ideas y de los pensamientos, los cuales son para ellos tan reales como cualquier objeto físico.

Urano en Acuario potencia las características particulares del planeta. Son personas que poseen originalidad, independencia, ingenio, creatividad, interés por lo científico, espíritu libre y humanitario. Son seres que protegen la naturaleza, con gran conciencia ecologista.

Las personas nacidas bajo el signo de Acuario, cuando sufren la influencia directa de Urano, suelen cambiar su aspecto circunspecto y grave por cierta actitud desenfadada. Pierden el miedo y dejan de ser tímidos cuando se hallan en presencia de personajes famosos o poderosos; y es que los Acuario, en su interior, tienden a mitificar y a sobrevalorar a determinados individuos en razón de su prestigio social más que de su valía personal. Esta actitud, en cierto modo inédita en ellos, les lleva a proyectar iniciativas que en muy raras y contadas ocasiones resultarán fallidas; siempre consiguen sus propósitos cuando se hallan en las circunstancias que nos ocupan.

Pero puede suceder que no por ello se sientan satisfechos consigo mismos, pues a menudo se vuelven exigentes en exceso, lo cual les hace decididamente desdichados.

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