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Tauro y Leo

Veamos la compatibilidad entre Tauro y Leo. Los Toros necesitan mucha lealtad y mucho afecto para estar seguros de que los aman y aprecian. Los Leo necesitan mucha veneración y muchos halagos para estar seguros de que los aman y admiran. Ni los unos ni los otros reciben suficientes pruebas de que los adoran, ni siquiera de las personas compatibles que nacieron en sus propios elementos (Tauro es Tierra, Leo es Fuego), y cuando lo unos les reclaman a los otros, a cada rato, que los achuchen emocionalmente, pueden terminar verdaderamente frustrados.

Tauro y Leo están en cuadratura, lo que significa que no armonizan muy bien, a menos que el Sol y la Luna de sus respectivas cartas estén en signos mutuamente bien avenidos. Como sucede en todas las configuraciones solares 4-10, el aspecto en cuadratura (Tauro está a 90 grados de distancia de Leo) es un generador de tensiones. Sin embargo, la vibración 4-10 suministra colosales recompensas de paz y armonía cuando las dos personas implicadas han demostrado la paciencia y el desinterés necesarios para superar esta prueba kármica de almas en una relación de amor humano.

La tensión entre Tauro y Leo empieza así: Leo es demasiado egocéntrico para brindar a los fuertes y silenciosos Tauro la devoción y la obediencia absolutas que éstos reclaman durante la mayor parte del tiempo. Tauro es demasiado testarudo para brindar a los vanidosos y altivos Leo la veneración incondicional que éstos reclaman constantemente. Ambos son signos fijos, de manera que los dos son buenos organizadores, y tanto el uno como el otro disfrutan de una dosis inusitada de fiabilidad emocional. Pero también son capaces de ser fijos, es decir tercos, para que conste los otros dos signos son Acuario y Escorpio.

A veces, el fogoso Leo recurrirá al Tauro más sereno y estable para enfrentar una situación desagradable, y después le quitará todo el mérito de la hazaña al Toro. Sin embargo, esto no fastidiará a Tauro tanto como fastidiaría a un signo más egoísta. Lo que menos le interesa a Tauro es la gloria personal. A Tauro le interesa más la recompensa monetaria y el sosiego emocional.

Un área de acuerdo potencial entre Tauro y Leo es la de la promoción y la construcción. Leo se complace en promover planes grandiosos e ideas descomunales, y a todos los Tauro les encanta contemplar los beneficios económicos de las que podrían ser las simientes del imperio taurino que siempre están edificando es sus mentes. La marcha de Tauro es estable, perseverante, implacable. Los obstáculos no turban ni ofuscan a los Toros como a Leo, porque los Tauro aceptan que la limitación y la demora forman parte del precio que deben pagar por el éxito final. Uno de los lemas favoritos de los Toros es: “si hay algo que merece ser hecho, merece que lo hagamos bien.. y también merece la espera que hay que consagrarle”.

Los Leo, que son amantes fanáticos de la libertad, se niegan a aceptar, o incluso a reconocer, las limitaciones. Su actitud es siempre optimista y resuelta. Ni siquiera se les ocurre pensar que no pueden ganar todas las fichas con un majestuoso y glorioso tiro de dados, ya sea que el León o la Leona esté jugando a los negocios, la amistad, el romance, el matrimonio.. o a un juego de azar. Los grandes felinos casi siempre correrán un albur, y para decirlo con las palabras de Kipling: “juntarán todas sus ganancias, y las arriesgarán a cara o cruz y perderán, y volverán a empezar desde el principio, sin soltar jamás una palabra que delate su pérdida”.

Los Leo nunca sueltan una palabra que delate su pérdida porque se convencen a sí mismos de que no han perdido. Todo es un espejismo. Tauro, para decirlo con circunspección, no es ni remotamente tan propenso a correr un riesgo, ya sea que esté en juego su dinero o su corazón. Y cuando pierde, el recuerdo de la pérdida lo acompaña durante mucho, mucho tiempo, el suficiente para que el Tauro le saque provecho a la experiencia. Sin embargo, si la suerte no los acompaña, Tauro y Leo dan muestras análogas de desdén por su infortunio. Ninguno de ellos suele hacer mucha alharaca, aunque es posible que ambos derramen en privado algunas lágrimas de angustia. A Tauro y Leo les disgusta por igual llorar en público y confesar francamente sus fracasos.

A la larga, Tauro opina que el sistema más seguro para doblar el dinero consiste en hacerle un pliegue y volver a guardarlo en el bolsillo. Esta actitud sintetiza bastante bien la filosofía taurina sobre los juegos de azar, ya sea en el plano romántico o en el monetario. Cuando los Toros son jóvenes, piensan que lo más importante y vital de la existencia es la seguridad de tener fondos en el banco, asociados con el amor leal de una persona del sexo opuesto. Cuando maduran, están convencidos de ello.

De lo único que están convencidos los Leo es de su propia capacidad para materializar este fenómeno. No es extraño que cuando la ternura y la nobleza espiritual de los Leo se fusionan con la fe estos en sí mismos, atraigan a los demás, incluida la Diosa Fortuna, que a menudo los cubre con una plétora de amor y oro.

Todos los Leo son grandes felinos, dotados de enormes corazones y de una fuerza prodigiosa, que a veces se ven a sí mismos como gatitos abandonados cuando los demás no le devuelven constantemente el reflejo de las imágenes de sus propios egos, y cuando no los alimentan con halagos desmedidos. (Los halagos deben ser sinceros: excepto cuando tiene un Sol natal “mal aspectado”, Leo desenmascara las falsas lisonjas con tanta perspicacia como cualquier monarca al que pretenden embaucarlo con zalamerías).

Aunque Leo quiera mandar, y aunque a veces los Leones y Leonas pongan involuntariamente a prueba la paciencia de los Toros, a estas personas orgullosas también les complace proteger a los seres amados, y cubrirlos de obsequios y de afecto. No es esta una actitud propia de un rey o una reina? A Tauro le complacerá secreta y profundamente este talante protector y este afecto y preocupación demostrativos por su bienestar. Aunque lo nieguen empecinadamente, nadie necesita ni aprecia la bondad y el afecto más que los hombres, mujeres y niños Tauro. Sus corazones leales, fiables, están ávidos de la uno y el otro. Ésta es otra hermosa similitud entre los dos. Los corazones de Tauro y Leo son igualmente leales. A menudo, la cálida cordialidad y el interés que demuestra Leo harán que Tauro se sienta abrigado y seguro. Por ello ambos gravitan hacia el mismo círculo de empatía.

El conflicto sólo se desencadena cuando Leo comienza a dar esas órdenes majestuosas que Tauro interpreta como un manoseo. Después de un tiempo, el Fuego refulgente de Leo puede chamuscar la resistencia del Toro, hasta que el Tauro sepulta al León o la Leona bajo una tonelada de terquedad terrena y de reacciones negativas. Pero Leo es gobernado por el Sol, que simboliza el calor y la luz, la gran fuerza vivificante del Universo. Los Tauro son mansamente gobernados por Venus, que simboliza la paz, el amor y la armonía musical de las Esferas. Estos dos cuerpos celestes hacen girar el mundo, entre los dos. Los demás solo prestan una función de apoyo. El Sol es vida. Venus es amor. Hay algo más?

Quieres saber como te irá con tu amado? Lady Astaroth 806 535 571

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