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Horóscopos. La Mujer Libra

COMO RECONOCER A LA MUJER LIBRA

Tiene atractivo, distinción, una belleza casi perfecta y todo el encanto del mundo. Verla moverse es un verdadero placer para los ojos, su gesto más insignificante sorprende por la elegancia que pone en todo. Cautiva con la mirada de sus ojos luminosos y turbadores, con la sonrisa de su boca exquisitamente modelada. La mujer Libra tiene una necesidad espontánea de expresarse a través de su cuerpo ligero, casi etéreo, hecho para la danza.

El óvalo de su rostro es puro, la tez clara, la piel satinada y luminosa. Por delgada que sea, nunca parece flaca. Tiene bellos hombros redondeados y senos menudos, altos y firmes. Nunca tiene las carnes blandas: el hábito de la danza y el deporte le ayudan a mantener un buen tono muscular y un cuerpo joven durante muchos años.

LA SALUD DE LA MUJER LIBRA

En general, es mejor que la del hombre de Libra. Tiene, como él, los riñones delicados, y debe purificarlo bebiendo mucha agua. Es propensa a las alergias, sobre todo cutáneas, y muy sensible al viento, al sol y a los productos más o menos tóxicos. Es bastante fuerte pero debe aprender a conocer sus límites, porque le cuesta mucho recuperarse cuando sobrepasa su umbral de fatiga. Emotiva e hipersensible, su salud depende aún más que en el hombre de Libra de su vida afectiva. Durante toda su vida ceberá vigilar los riñones, la vejiga y los ovarios. Sus enfermedades aparecerán siempre en períodos de tensión o de conflicto. Su malestar interior puede también traducirse en contracturas musculares dolorosas, principalmente en los hombros o en la región lumbar. También debe vigilar su circulación.

Si se somete a una disciplina bastante estricta, su salud es bastante satisfactoria, un mínimo de ejercicios aeróbicos o unas tablas diarias de gimnasia, si no quiere practicar un deporte más enérgico. Ello no supone un gran sacrificio para la mujer Libra, pues se preocupa mucho por su aspecto. Es, además, menos dada a los excesos que el hombre del mismo signo. No le importa someterse a frecuentes sesiones de masaje, si es necesario, ni seguir un régimen. Dedica buena parte de su presupuesto y de su tiempo al cuidado personal. Su belleza es su debilidad, no permite que se la vea si no está impecable de pies a cabeza.

En su dieta están contraindicados el vino blanco, la acedera, las espinacas, los espárragos y, en resumen todo aquello que ataque al riñón o la vejiga. Pero será difícil que se resista a beber champagne, que ella adora.

MODO DE SER DE LA MUJER LIBRA

No resisto la tentación de citar un extracto del retrato de Max Jacob dedicada a la mujer Libra en su Miroir d’astrologie: es una mujer muy hábil y de exquisito gusto, vive su vida egoísta y sabiamente. Coloca muy bien su dinero y no se priva de nada por nadie, ni siquiera por su hijo, que es su mayor pasión y al que deja tranquilamente en casa cuando tiene un amante o un viaje en perspectiva.

Es un retrato menos cruel de lo que pueda parecer. Esta mujer todo encanto, tan deseosa de que la amen, renuncia difícilmente a sus placeres, sobre todo cuando es joven y bella. Nada la detiene en el disfrute de su goce y, si alguien lo intenta, lucha hasta que el enemigo cae a sus pies. Sabe que tiene poder sobre los hombres, y no le desagrada obtener de ellos algunas ventajas. El amor es la gran preocupación de su vida.

Es inteligente, culta, de espíritu curioso, bajo ningún concepto acepta el papel de mujer objeto. Es una maravillosa anfitriona, que tiene atenciones exquisitas para cada uno de sus invitados. Pero también le gusta coleccionarlos: quiere que sean interesantes y, aún mejor, conocidos. Tiene una faceta mundana, aunque lo niegue. Todo le apasiona, la política, la religión, la literatura, la filosofía. Nunca se oyen trivialidades de su boca, porque lee mucho y siempre buenos autores.

LAS APTITUDES DE LA MUJER LIBRA

No hay que pensar que la mujer Libra es una mariposa encantadora y sin cerebro, preocupada sólo por seducir. Sus grandes éxitos profesionales se deben fundamentalmente a su talento y a su trabajo. Si su encanto la ayuda tanto mejor para ella. Puede, por otra parte, ponerlo al servicio de su trabajo, y a porque se dedique al mundo del espectáculo, o a las relaciones públicas, ya porque dirija una agencia de modelos o una casa de alta costura o de cosmética. Por otra parte, defiende muy bien el talento ajeno, incluso mejor que sus propios intereses.

Le cuesta mucho exigir la justa remuneración de su trabajo. Se siente culpable, pues le cuesta separar el dinero del contexto afectivo. A cambio, la suerte hace muchas veces que se beneficie de herencias inesperadas, o que le paguen sin que tenga que reclamar nada. La mujer Libra sabe generalmente mejor que el hombre de este signo lo que quiere, sin duda, la naturaleza masculina del signo la ayuda a centrarse mejor. Es menos indecisa que su hermano de signo y más valiente en la adversidad. Sin embargo, le gusta sentirse respaldada. Es entonces una colaboradora concienzuda, honrada e inteligente, que tiene más éxito que nadie en los asuntos empresariales.

COMO AMA LA MUJER LIBRA

Un fondo de conformismo hace que aspire al matrimonio cree en la pareja y en la felicidad compartida. Se esfuerza mucho para que su unión sea un éxito, mientras admire al hombre con quien esta desposada y esté enamorada de él. Y cuando lo está es toda intensidad, pasión y romanticismo. Pero, como contrapartida, exige que la amen con la misma fuerza: detesta la tibieza. Necesita estar siempre presente en el corazón de su pareja. Si siente que se ha convertido en una rutina para el hombre amado, sufre violentamente. Y se aleja, dispuesta a aceptar un nuevo amor, borrando el pasado para conservar sólo los buenos recuerdos. Sin embargo, acepta difícilmente el divorcio, pues tiene muy en cuenta la opinión de los demás y de su familia. Todo depende del medio en el que haya sido educada. Herida en su amor, humillada en su amor propio, acusa fuertemente el golpe. En ocasiones se venga, si tiene ocasión para ello, llegando a ser un poco pérfida.

Dice que sus hijos son todo para ella, pero es infinitamente más esposa que madre. Lleva mal el embarazo, que la deforma y molesta a su sentido estético, y el llanto de los niños, que la cansa e irrita. Se siente orgullosa de sus hijos, si son guapos e inteligentes, pero está más a gusto con ellos cuando se hacen mayores. Los educa muy bien, siempre que tenga a alguien que se ocupe de las tareas materiales. Dos personalidades coexisten con ella, una, conformista y preocupada por su bienestar, otra, aventurera que colecciona amantes y experiencias.

 

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