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La Luna en Leo

La relación inmediata de una persona que ha nacido con la Luna en Leo consiste en tratar de dominar la situación, de manera que se erige en modelo para el prójimo, se trata de una virtud natural que no es posible anular sencillamente, por lo que siempre que la persona reconozca que ese instinto que lo impulsa a reaccionar de manera vehemente debe ser encauzado, estará en el buen camino para alcanzar los fines que se proponga. Se siente atraído por la demostración inmediata y por la acción, que constituyen las auténticas características a través de las cuales se ve capaz de reclamar la atención del prójimo. Numerosas personas relevantes han nacido con la Luna en Leo, la mayoría de ellas poseen la facultad de guiar a las masas, ya que su capacidad de reacción ante las situaciones las convence de que lo harán mejor que cualquier otra persona. Su actitud denota que están capacitados para llegar más arriba que el resto de la gente.

La nacida con la Luna en Leo expresa inmediatamente su idiosincrasia autoritaria, lo que le otorga fama de persona rigurosa. Conviene que mitigue la inclinación de mandar y a ser dogmático, así como a manifestarse mediante frases grandilocuentes y gestos exuberantes que pueden afectar el ánimo de otras personas menos extrovertidas y seguras de sí mismas, o por lo menos resultarles pedantes o molestas.

La nacida con la Luna en Leo desea causar una buena impresión, preferentemente durante la mocedad, por lo que puede que se vea forzado a aprender a base de golpes. A menudo la buena impresión raya en la presunción, a veces aparenta una falta de humildad que puede acarrearle más de un conflicto. A medida que vaya madurando cultivará la capacidad de manejar situaciones difíciles decidida y ágilmente, cualidad que contribuirá de manera determinante a que obtenga un provecho a lo largo de su existencia.

Leo es servicial, atento y romántico, su curiosidad nunca se satisface, está lleno de sorpresas. Loa nativos de este signo necesitan sentirse siempre como auténticos vencedores en todo lo que emprenden y de ningún modo se deprimen por algo que no han conseguido. Es un signo de fuego, se destaca por su vitalidad y optimismo. El fuego radiante, ardiente y expresivo, se consagra especialmente al descubrimiento y cumplimiento de posibilidades futuras, y nos otorga la energía que necesita para efectuar las tareas cotidianas.

La Luna en Leo revela un ser ambicioso, alegre y con mucha confianza en sí mismo. Posee aptitudes para la organización y el liderazgo. Lo cautivan los placeres y las diversiones de todo tipo, sociable pero selectivo ya que no le conforma lo trivial o vulgar. Altivo, da mucha importancia a la apariencia exterior. Siente una gran necesidad de gustar, cierta vanidad, orgullo.

La Luna en Leo ofrece mucha energía creativa a su entorno, de esta manera brinda gran confianza y ánimo para los demás. La luna le concede a este signo atractivo físico o espiritual que seduce al sexo opuesto, otorgándole muchas oportunidades sentimentales en la vida.

La incidencia de la Luna en Leo no tiene toda la fuerza habitual ya que ve contrarrestada su potencia por la fuerza del Sol en este signo.

Especialmente destacable es su influencia en lo afectivo si está en buenos aspectos con Venus; en este caso, patrocinará uniones a muy alto nivel y rango.

En general, cuando la versatilidad de la Luna se une con la altivez y creatividad de Leo, el resultado tendrá mucho que ver con actitudes arrogantes y prepotentes.

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