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La Luna en Aries

Si nos encontramos la Luna en Aries,  la respuesta instintiva de esa persona ante los estímulos resulta ágil, orientada a la reacción inmediata, lo que puede resultar positivo en determinados casos y un tanto problemático en otros. La persona deberá echar mano de la razón y la voluntad para encauzar la tendencia impulsiva de modo que resulte provechosa y nunca perjudicial. Sin embargo, dada la forma particular del signo de Aries, este ha de respaldarse de la experiencia y aprender a base de yerros, aunque tal vez, en definitiva, las determinaciones rápidas den el resultado apetecido, pues la propensión a seguir un comportamiento impulsivo y repentino se puede dominar mediante el empleo de los rasgos de la personalidad que reflejen el signo donde se ubique el Sol y el ascendente.

Debidamente encauzada, la facultad de una acción ágil y decidida puede desempeñar un papel fundamental en las personas nacidas con la Luna en Aries.

Por otra parte, tiende a expresar reacciones egoístamente, por lo que conviene que procure que este rasgo no prevalezca en las relaciones con el prójimo, ya que resultaría perjudicial que no mostrase respeto hacia los demás. El fuego y la viveza que se deriva de la posición de la Luna en Aries otorga a esa persona el ánimo para provocar la respuesta positiva de aquellos con los que comparte el entorno.

Los nativos de este signo, regido por Marte, son seres muy independientes, poseen ideas claras y muy personales. Ansiosos, con una vida hiperactiva y con muchos cambios como resultado de su gran iniciativa. Impulsivos, impacientes, impetuosos, siempre contemplando el futuro, deseosos por un despejado porvenir.
La Luna en Aries le concede inquietud e impaciencia, pues resalta la personalidad extrovertida y apasionada de este signo. Es un ser bohemio y trotamundo, siempre en la búsqueda de nuevas experiencias. Posiblemente evade el compromiso o de las relaciones serias porque teme perder tu libertad, también prefiere estar solo, no arriesgarse a ser herido protegiendo tus sentimientos. Detesta mostrar cualquier debilidad o necesidad de apoyo, ánimo o consuelo. A menudo, se impacienta consigo mismo y con los demás. Aborrece la dependencia emocional y le disgustan las personas que se quejan mucho de la vida. La madre desempeña un papel importante. Posee gran imaginación que lo induce a preocupaciones sin motivos.

En ocasiones suele ser temperamental y a veces agresivo. Existe una tendencia a padecer insomnio. Es algo autoritario, disfruta tener una buena disputa de vez en cuando. Las relaciones basadas en el respeto mutuo y un alto grado de libertad emocional son ideales para usted. El entusiasmo con que enfrenta los retos de la vida, inspira en los otros optar por actitudes auténticas y objetivas en sus vidas. Le atraen las personas aventureras, valientes e independientes.

Al ser la Luna la luminaria más cercana a la Tierra, su influencia es máxima y directa. La feminidad de los Aries, especialmente de las mujeres arianas, se acentúa y opta por la iniciativa frente a la pasividad.

La libertad de la decisión y sus deseos de independencia también crecerán y será muy criticada por eso. Pero las críticas no le impedirán seguir con su empeño de emancipación.

En el hombre Aries, no obstante, la influencia lunar se manifiesta de distinta manera. El ariano tiende, cuando está bajo la influencia lunar, a ser caprichoso y dejar a un lado la razón. Sus acciones serán desordenadas y correrá riesgos inútiles por el simple hecho de que le resulten placenteros.

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