• PUBLICIDAD

Horóscopos. La Mujer Capricornio

COMO RECONOCER A LA MUJER CAPRICORNIO

La mujer Capricornio tiene más encanto que belleza, aunque haya nativas del signo dotadas de un raro poder de seducción, como Ava Gardner y Marlene Dietrich. Tiene una elegancia natural, la frente alta, la mirada un poco distante, imperiosa cuando se enfada, o animada por una pasión silenciosa que puede fulminar a quien mire. Prefiere hablar con los ojos antes que recurrir a las palabras. A menudo sus pómulos altos dan realce al rostro, un poco alargado y de nariz pequeña.
Aunque la diferenciación de los dos tipos de Capricornio es menos marcada en la mujer que en el hombre, se puede distinguir a la Capricornio de rasgos finos, nariz larga y porte aristocrático y la de aspecto más enérgico, con las facciones marcadas y la nariz corta y respingona.
Lo que siempre distingue a la mujer Capricornio es el surco profundo que muy pronto se le forma en cada lado de la boca. Tiene por otra parte un rostro extremadamente móvil, muy expresivo, que no sabe disimular la tristeza ni la alegría.
Envejece bien; a veces parece más joven, más plena, después de los cuarenta años que a los veinte: en la madurez se serena y comienza a adquirir confianza en sí misma, a perder alguno de sus arraigados complejos. La mujer Capricornio duda de su encanto más que cualquier otra y siempre se cree más fea de lo que es: cree que es lúcida, cuando en realidad sólo es severa consigo misma.
Es orgullosa y quiere que la amen por lo que es, sin recurrir a los artificios; hay que entender, en este rasgo, un rechazo al engaño y una extremada exigencia.

LA SALUD DE LA MUJER CAPRICORNIO

La mujer Capricornio es activa y trabajadora, como el hombre del signo, lo que le permite escapar a la angustia que experimentaría si se encontrara sola, abandonada a sí misma y a la ociosidad.
Encontramos en ella la misma constitución artrítica e idéntica predisposición al reuma, a los trastornos circulatorios, a las reacciones alérgicas y a los trastornos intestinales. Pero la mujer Capricornio, como el hombre del signo, no da importancia a sus molestias y rara vez guarda cama.
Si acude al médico es para que la tranquilice y le levante el ánimo. Sólo confía en quien le confiesa su ignorancia o toma sus problemas a la ligera; en caso contrario, su suspicacia la llevará a interpretar trágicamente la más pequeña alusión a una enfermedad.
Es propensa a la esclerosis y a la autointoxicación, por lo que debe vigilar el conjunto de las funciones hepáticas, intestinales y renales.
Es muy sensible al frío y el ruido la vuelve irritable. Necesita imperiosamente el silencio, la paz de los bosques y el sueño, y siente deseos homicidas hacia los que de una manera u otra perturban uno de sus medios de recuperarse biológicamente. Por ello, es absolutamente indispensable que aprenda a relajarse.
Debe luchar contra su tendencia a comer más de lo que necesita, mecanismo inconsciente mediante el que trata de compensar sus frustraciones. Es capaz de prescindir de muchas cosas, de casi todo, a condición de estar sola. En la soledad da satisfacción a la faceta ascética de su personalidad.
La mayoría de los deportes le cansan demasiado, no le gusta correr y se queda pronto sin aliento. Debe imponerse, no obstante, algunos minutos de ejercicio físico cada día, aunque sólo sea pasear un poco. Pero ha de evitar hacer siempre los mismos movimientos. Le conviene toda clase de ejercicios de flexibilidad.
Como el nativo del signo, debe evitar el alcohol, las carnes en salsa, la grasa y los embutidos. Puede comer huevos, leche y queso (necesita calcio), yogur (que beneficia a sus intestinos y a su silueta) y demás productos lácteos. Aunque es friolera, debe evitar los ambientes demasiado caldeados: es mucho mejor para su organismo que se abrigue más y que ponga en juego sus defensas naturales. Le están aconsejados todos los alimentos naturalmente diuréticos.

 

MODO DE SER DE LA MUJER CAPRICORNIO

La mujer Capricornio es sólida y estable: siempre se puede contar con ella. Quizá su peor defecto consista en que no sabe jugar: se toma todo al pie de la letra. Cree en la sinceridad de los demás y procura no hacer trampas en ninguna circunstancia. Nada le repugna más que la mentira. Experimenta cóleras de una violencia extrema si juegan con sus sentimientos o se niegan a creer lo que dice, unas cóleras que no se manifiestan exteriormente, pero que están profundamente enraizadas en su alma. Nunca olvida una injuria o una injusticia.
Percibe intensamente las cosas, incluso mucho después de haberlas vivido. Se le reprocha que es demasiado seria, que no sabe divertirse, que desconoce el placer de la frivolidad. Cuando asiste a una fiesta, se mantiene distante de lo que pasa a su alrededor y le cuesta participar verdaderamente en la diversión. No puede evitar observar a los demás, sin enjuiciarlos, pero percibiendo la menor nota falsa, la mínima disonancia.
El humor la salva en muchas situaciones: le sirve para defenderse de una sensibilidad exagerada, a veces casi enfermiza. En eso difiere profundamente del hombre del signo. Asimismo se muestra mucho más expansiva, más conversadora, menos insociable que él y se relaciona con mayor facilidad, sobre todo con la gente sencilla y sin pretensiones. Su horror por lo mundano va aparejado a su amor por la intimidad. Le gustan las conversaciones de persona a persona, las confidencias y cierta complicidad con los demás.
Tanto el hombre como la mujer del signo tienen en común esa sencillez, esa enorme naturalidad que a veces hace que los otros se sientan incómodos con ellos. Sin embargo, su espontaneidad no excluye la diplomacia.
Como el hombre del mismo signo, la mujer se pasa la vida tratando de superar las frustraciones que siente y tratando por todos los medios de que la quieran. De ahí que busque, a veces con demasiado empeño, ser indispensable. Hace demasiado por los demás, les agobia con su buena voluntad y sus atenciones. Pero si no hace todo lo que está a su alcance se siente culpable y cae enferma. Debe luchar contra ese aspecto de su naturaleza.

 

APTITUDES DE LA MUJER CAPRICORNIO

La mujer Capricornio está hecha para todas las profesiones en las que pueda ser útil a los demás, razón por la que entre las nativas del signo abundan las maestras, las médicas, las abogadas o las asistentes sociales. Destaca en las profesiones que requieren conciencia profesional, honestidad, minuciosidad y constancia, al tiempo que actividad y reflexión.
Siente un impulso profundo por ahorrar, atesorar, hasta por escatimar lo que tiene, pero ese aspecto de su carácter le desagrada enormemente y se defiende de él con actos de generosidad y con una relación paradójica con el dinero.
Le gusta el contacto con los demás, pero para ella es importante trabajar sola y decidir lo que hace, o lo que hacen otros, y no a la inversa. Tolera mal la autoridad de un jefe, a menos que se trate de una persona a la que admira sin reservas. Es tímida y siente que si está sometida a una autoridad ajena no osará tomar iniciativas. Con la edad adquiere mayor desenvoltura y seguridad en sí misma: le importa menos la opinión de los demás, y eso le beneficia en gran medida.

COMO AMA LA MUJER CAPRICORNIO

La mujer Capricornio siente un profundo temor a que la abandone el hombre que ama. Si ha sufrido en su infancia, o si ha perdido a sus padres a temprana edad, lleva heridas en el alma que nunca acaban de cicatrizar. Se vuelve insegura, con una enorme sed de ternura y afecto. Y, sin embargo, no es raro que la mujer Capricornio se las arregle para destruir el amor cuando lo encuentra.
De ese modo no es ella la abandonada, pues le parece menos doloroso prepararse para el sufrimiento que ser fulminada por él: al provocar la ruptura, la puede soportar mejor. Lamentablemente, suele ser inconsciente de la trampa que se tiende a sí misma y con frecuencia se queja de que no tiene suerte en el amor y de que está condenada a la soledad. Un poco de lucidez frente a ese mecanismo le ahorraría muchos sufrimientos.
Como ocurre con el hombre del signo, abundan las Capricornio solteras. El matrimonio atemoriza a esta mujer, y no ignora que la seguridad que representa es aleatoria. Además, su amor por la soledad hace que se resista a admitir una presencia continua o autoritaria; sobre todo a partir de la primera juventud.
Sin embargo, a veces se vincula a hombres que dependen de ella, lo que atenúa su temor al abandono. En otras ocasiones se enamora de hombres inaccesibles, ausentes y distantes, con lo que se asegura la libertad de amar o de dejar de amar.A pesar de su aspecto un poco frío y de su mirada algo severa, es en realidad una apasionada que se sabe controlar. No es difícil que sea feliz en un matrimonio tardío, cerca ya de la madurez.

 

Añadir a favoritos el permalink.

Comentarios cerrados

  • PUBLICIDAD

  • PUBLICIDAD