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Horóscopos. La Mujer Acuario

COMO RECONOCER A LA MUJER ACUARIO

Hay que distinguir dos tipos de mujer Acuario. La primera es de facciones suaves, mirada sorprendida y soñadora, aire distraído y cutis transparente. La segunda está más influida por Urano, que rige el signo: tiene las facciones más duras, la mirada desafiante y un aspecto como de mujer fatal, vestida de modo algo excéntrico, pero con buen gusto.
Ambas tienen la cara ovalada, pómulos altos y sienes un poco hundidas. La nariz es perfecta, la boca pequeña y bien dibujada y el cuerpo generalmente delgado. Sus gestos son sobrios, un poco torpes, como si la timidez dominara ese cuerpo aparentemente frágil.
La mujer Acuario es nerviosa y no siempre goza de buen equilibrio psíquico. En cambio, envejece bien. Con el paso de los años se acentúa la claridad de su mirada, que se tiñe de melancolía y de dulzura.

LA SALUD DE LA MUJER ACUARIO

La mujer Acuario debe tener en cuenta su temperamento nervioso y desconfiar de sus manías persecutorias. Como es resueltamente inconformista y excéntrica, a menudo pasa por una chiflada simpática, víctima de la incomprensión de los espíritus aburguesados. Necesita tranquilidad; le conviene evitar las emociones violentas, que la sobreexcitan y pueden llegar a agotarla.
Es primordial para ella administrar sus energías, a lo cual contribuirá en buena medida regulando su sueño. Le están muy indicadas a ese respecto las infusiones de tila y verbena, que le sientan mejor que los fármacos tranquilizantes o los somníferos.
Tiene magnetismo e intuición. En la Edad Media, sin duda quemaron a un buen número de mujeres Acuario que eran, a la vez, insurgentes y revolucionarias, poseían el don de la videncia o eran curanderas, además de tener mirada ausente propia de las «criaturas del diablo». Debido a su gran curiosidad, conocían el poder de las hierbas. Y además, por gusto, hacían «lo que no se debía» desafiando el conformismo, porque querían ser libres.
Uno de sus principales problemas son los trastornos circulatorios, sobre todo en las piernas. Es también propensa a los resfriados, las alergias y los achaques en las vías respiratorias superiores.
Esta mujer desconcierta a los médicos, que no entienden los síntomas que presenta: la curan por lo que no tiene, y no por lo que tiene. Hasta en este terreno es original. Su salud depende esencialmente de su equilibrio afectivo y psíquico, y cuando se siente feliz manifiesta un vigor sorprendente.
Debe vigilar cuidadosamente su circulación, evitando tanto la vida sedentaria como el pasar mucho tiempo de pie y trabajar en lugares estrechos y cerrados.
Como el hombre del signo, es propensa a la anemia y padece hipotensión más o menos crónica. De ahí que se canse con facilidad y sufra de agotamiento, vértigos y hemorragias nasales.
No es raro que tenga problemas de columna o de espalda: hernias discales, vértebras aplastadas y contracturas musculares, sobre todo en la nuca. Frecuentemente tiene tortícolis.
Tiene también tendencia a la gingivitis y a la piorrea, por lo que le convienen las verduras frescas y la fruta, que aportan vitaminas. No menos recomendables son las infusiones, los calmantes suaves y la limonada caliente con miel y un poco de naranja. Como es inapetente, necesita una cocina ligera y sobre todo, variada.

MODO DE SER DE LA MUJER ACUARIO

La cita de  Conrad Moriquand define el modo de ser de la mujer acuario a la perfección: «La mujer Acuario es ambigua y paradójica, llena de sutilezas y de incoherencias, insurrecta en todos los aspectos. Es cerebral y, sin embargo, se guía únicamente por los sentimientos, al margen de todo conformismo. Tiene un ideal muy elevado, a despecho del desorden de la existencia y de su romanticismo.»
Tiene una personalidad polifacética: es crédula, inteligente y pueril, caprichosa y obstinada, violenta, generosa y mezquina a la vez, capaz de impulsos repentinos, abnegada con sus amigos, dura con su marido, equitativa e injusta, que tiene el valor de mantener sus opiniones, pero se impregna de las de los demás, suave y colérica, apasionada y maniática, dotada y perezosa, metódica y bohemia, ordenada y anárquica… No es fácil abrirse camino en este universo de contradicciones. Por otra parte, sus actos contradicen con frecuencia sus ¡ideas, lo que desconcierta a la gente.
Pero también hay que hacerle justicia: se esfuerza en progresar, buscando a personas inteligentes y generosas y enriqueciéndose con su trato. Está deseosa de conocerse a sí misma, de aprender de la vida, del mundo, de lo oculto, de los mecanismos del inconsciente y de todo lo que pueda permitirle comprender la naturaleza humana.
Cuando consigue conquistar su autonomía sin fingir ser lo que no es y sin provocar, la mujer Acuario encuentra el equilibrio entre sus exigencias intelectuales y afectivas y se muestra como una persona notable e infinitamente seductora.

APTITUDES DE LA MUJER ACUARIO

La mujer Acuario quiere ser libre, igual al hombre. Está dispuesta a afirmar su independencia por todos los medios, y no le falta valor cuando se trata de conquistar su autonomía.
Lo puede lograr si es consecuente, pues debe desconfiar de su tendencia a la dispersión y de su talante un poco veleidoso. Sin duda, por eso le atrae y le estimula el trabajo en equipo: es su manera de aceptar sus propias obligaciones.
Haga lo que haga deja su impronta, su sello personal. Siente curiosidad por las personas y aprecia sobre todo las profesiones que requieran una relación con los demás. Pueden interesarle las actividades más variadas: el diseño de joyas, la literatura, la artesanía, las profesiones artísticas, la investigación, la costura o incluso la acción sindical. En cambio, se siente incapaz de trabajar en una oficina con horarios fijos y tareas idénticas cada día: le gusta organizar su trabajo a su manera y sus jefes pueden confiar en ella, pues es escrupulosa y cumplidora.
No le asusta la burocracia y sabe exigir lo que le corresponde, encarándose con quien haga falta. Esto sucede sobre todo, si tiene la convicción de que defiende una causa justa, preferentemente revolucionaria, pues siempre está dispuesta a socorrer al oprimido.
Nunca se admirará lo bastante sus dotes de organización, que ejerce admirablemente: es, sin la menor duda, donde dará lo mejor de sí misma.
Puede ejercer las mismas profesiones que el nativo del mismo signo y con igual competencia. Sin embargo, también se la encuentra en las filas de los marginados, de los desarraigados y de los nómadas, pues su mayor ambición es aprovechar el tiempo, vivir la vida, gozar de lo imprevisto y escapar a todas las formas de esclavitud.

COMO AMA LA MUJER ACUARIO

La mujer Acuario sueña con amores maravillosos, como una niña romántica que espera al Príncipe Azul. El hombre de su vida debe ser ante todo admirable: un gran artista, un pensador, un político notable… la profesión poco cuenta. Es su faceta vanidosa. Pero será dura, hostil y despectiva cuando se sienta decepcionada. Jamás perdona un desengaño, sin que nunca se le ocurra pensar que éste puede deberse a su falta de criterio. Le gustan las relaciones incompletas, el ensueño, los pequeños rituales del amor: los intercambios epistolares apasionados, las interminables conversaciones telefónicas, el galanteo ingenioso…
Más incoherente que el hombre del signo, la mujer Acuario puede casarse varias veces a la vez que defiende el celibato, unirse al que no ama o volverse a casar con quien ha abandonado.
Aunque toda su vida desea seducir, comprende a partir de cierta edad que vive mejor sola. A veces deja de amar al marido, pero evita romper el matrimonio por piedad y porque cree ser útil -y lo es- y quiere conservar su amistad. Pero, en esos casos, aturde y aburre al hombre con sus charlas interminables, mediante las que trata de reaccionar frente a la angustia. En esto difiere del hombre del signo, que generalmente es parco en palabras.
Pero tiene a su favor que es capaz de todo por el hombre al que ama. Si es necesario, sacrifica por él la comodidad, el tiempo y la salud, y le perdona sus infidelidades y sus pequeñas cobardías. Como madre, suele ser demasiado protectora, sobre todo si tiene un hijo único.
Si ha tenido una educación estricta, es más virtuosa que ninguna, hasta que un día manda todo a paseo y se convierte, con infinito placer, en la vergüenza de la familia.

 

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