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Horóscopos. El Hombre Acuario

COMO RECONOCER AL HOMBRE ACUARIO

Lo más llamativo del hombre Acuario es su aire angelical: tiene cejas altas y arqueadas, que le dan una mirada sorprendida, bondadosa e ingenua. Suele tener patas de gallo (signo de benevolencia), que se acentúan con la edad. La nariz es pequeña, recta y algo ancha; la boca bien dibujada y una frente alta y despejada completan su fisonomía, coronada por unos cabellos claros y finos. Los que comprendan aquello que tienen en común Mozart, Lord Byron y James Dean serán capaces de reconocer a un Acuario. En ocasiones, el nativo de este signo tiene los ojos negros, con una mirada fija que le da un aire ausente y alucinado. Aunque muy cerebral, Acuario tiene el alma tierna, y lo lleva escrito en su rostro risueño y amable; suele fruncir la nariz, a la manera de los conejos para saludar. El cuerpo es delgado, de andares nerviosos y un poco saltarines.
Suele ser un hombre atractivo, de rasgos finos y dotado de una elegancia natural. Seduce mediante la inteligencia, el sentido del humor y la dulzura de su mirada: nunca es fanfarrón ni pretencioso.

LA SALUD DEL HOMBRE ACUARIO

El hombre Acuario tiene poca resistencia, por lo que debe evitar a cualquier precio el agotamiento. Es propenso a mareos, vértigos y desmayos. Es un hombre emotivo y sensitivo, que palidece lo mismo de ira que de sorpresa.
Su punto débil es el aparato circulatorio: está expuesto a las varices, las úlceras varicosas, las hemorroides y, en la madurez, a la arteriosclerosis. Padece cierta predisposición a la anemia, sobre todo en la juventud. El corazón le juega a veces malas pasadas, debido a su temperamento nervioso y a la debilidad de sus vasos y arterias, o también al agotamiento, cuando ha excedido sus límites.
Entre los trastornos más graves que pueden afectarle figuran la parálisis, la hemiplejía y, en general, enfermedades del aparato locomotor. Entre los más benignos están el insomnio, los esguinces, las torceduras y todo lo que se refiere a los tobillos y a las piernas. Rara vez su visión es perfecta: en este signo hay una buena cantidad de miopes, astigmáticos y, en general, individuos con defectos en la vista.
Los nativos de Acuario están expuestos a los accidentes automovilísticos porque, si bien son buenos conductores, les gusta demasiado la velocidad y tienden a los fallos de atención, característica esta última propiciada por la discontinuidad de Urano, el planeta que rige el signo.
De la misma manera, este ser dulce e indulgente presenta con frecuencia sorprendentes accesos de cólera, así como manifestaciones de tipo paranoico.
El hombre Acuario debe cuidar su sueño, pues de él obtiene buena parte de su equilibrio. Con la edad aprende a sacar partido de sus insomnios cultivándose y leyendo, pero debe evitar el alcohol, el café y los excitantes.
El aburrimiento es el peor enemigo de su salud, por lo que le conviene efectuar frecuentes interrupciones en su trabajo, tomarse de vez en cuando unos minutos de descanso y, sobre todo, no caer en la rutina.
Tiene demasiada tendencia a olvidarse del mundo que le rodea. Si nadie le recuerda que debe alimentarse, dormir o pasear, es capaz de pasarse días y días enfrascado en sus libros.
Le convienen los alimentos ricos en fósforo, como el pescado, y también en magnesio, hierro y vitaminas. La fruta, que tiende a olvidar, le beneficia.
No le gustan los platos complicados o demasiado suculentos. Como necesita la diversidad, le gusta picotear aquí y allá: le encanta la cocina china, los entremeses y los dulces.
El tenis, el esquí, el tenis de mesa, la esgrima y todos los deportes que requieran destreza y concentración son excelentes para él.
Su remedio homeopático es el Natrum muriaticum, que compensa su tendencia a la anemia.

MODO DE SER DEL HOMBRE ACUARIO

No es fácil describirlo, pues el nativo de Acuario es un mundo de contradicciones. Entre los rasgos básicos de su carácter destaca su sentido de la independencia, su aversión por las obligaciones y los caminos trillados, la originalidad de sus ideas, su curiosidad intelectual y su gusto por las experiencias nuevas. Quiere conocerlo todo, especialmente lo que otros no han descubierto aún.
Es un hombre sensible y bondadoso («nunca se es demasiado bueno», decía el dramaturgo Marivaux, nativo de este signo), con un gran sentido de la amistad, pero que a veces se muestra extrañamente ausente o indiferente.
La contradicción fundamental de su naturaleza consiste en que es un cerebral, movido por la inteligencia y por las ideas, que sin embargo reacciona casi únicamente a los sentimientos y la afectividad. De ahí su incoherencia en la vida sentimental y su credulidad, su sorprendente ingenuidad: no hay en él ni rastro de malicia.
El hombre Acuario, que se pasa la vida luchando contra el conformismo y el conservadurismo, es muy susceptible y vehemente, pero no es rencoroso y olvida las injurias en cuanto comprende las razones que mueven a sus adversarios.
Es indiferente a las riquezas: puede ganar mucho dinero y perderlo de golpe en una especulación arriesgada. Se adapta sin esfuerzo a todas las situaciones y sólo ama lo imprevisto. Como es tímido, necesita tiempo para adquirir soltura en sociedad, pero una vez la tiene está encantado de lucirse. Es solitario y, sin embargo, nada le gusta tanto como tratar con la gente. Es cordial con propios y extraños, pero se entrega poco: su amabilidad tiene algo de superficial.
Está más apegado al futuro que al presente; es un enamorado de la utopía, un apasionado de la ciencia ficción (Jules Verne, George Orwell). Tiene una personalidad muy compleja que, sin embargo, presenta todas las apariencias de la simplicidad.

LAS APTITUDES DEL HOMBRE ACUARIO

El hombre Acuario es diestro y hábil, lo que le garantiza el éxito en todas las profesiones manuales y artesanales. Ello no impide que pueda realizar brillantes estudios, siempre que acepte las enseñanzas que se le imparten. Puede ser ingeniero, técnico, incluso tecnócrata. Su pasión por la teoría y su capacidad para la práctica le convierten en el investigador por excelencia: se interesa por la biología, la física, la química, la medicina, la electrónica y prácticamente por todas las técnicas de vanguardia, sin descartar las ciencias humanas, de la sociología a la psicología.
Sus ideas son revolucionarias, pero es un individualista feroz. Aspira a la libertad para todos, pero exige que respeten la suya propia y no permite que se le imponga nada. Tiene inclinaciones elitistas, pero cree que sólo es aceptable la democracia. Ésa es, sin duda, la razón por la que tantos nativos del signo ocupan una posición marginal en la sociedad o tienen un destino repleto de altibajos. Por otra parte, eso no es malo para Acuario, que siente horror por la rutina y está apasionado por las experiencias nuevas.
Acuario es el más inventivo de los signos: su pereza le hace ingenioso. Por desgracia, vive adelantado a su tiempo y sus ideas no siempre son bien acogidas, aunque eso no le desalienta: las ideas le interesan más que los hechos, los proyectos más que las realizaciones. Eso que, en política, es un peligro… No es raro que sea un genio.

COMO AMA EL HOMBRE ACUARIO

En cuanto al amor, las contradicciones de Acuario se hacen inextricables. Si pudiera saber con certeza lo que quiere, su vida sentimental sería más feliz. Ama con sinceridad, o al menos así lo cree. Pero tiene tanto miedo a perder su libertad, que le basta sentirse comprometido para que encuentre mil pretextos para huir, aunque luego diga que es muy desgraciado.
El hombre Acuario debe elegir entre amoríos sin futuro, aventuras encantadoras pero insatisfactorias y amores imposibles por mujeres hermosas e inaccesibles, que le ofrecen toda la gama de emociones a que aspira sin temor a que se adueñen de él.
Le queda una solución: el matrimonio por amistad o complicidad con una mujer inteligente, divertida e independiente, con la que pueda compartir su vida sin que haya obligaciones para ninguna de las partes, dentro del mayor respeto hacia una libertad recíproca. En cualquier caso, el hombre de este signo siempre prefiere la unión libre al matrimonio tradicional.
Éste es el signo menos misógino del Zodíaco: está siempre dispuesto a tratar en condiciones de igualdad a la mujer que haya merecido su estima. Pero antes de encontrar su ideal, corre el peligro de acumular divorcios y rupturas.

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