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Horóscopos. El Hombre Virgo

COMO RECONOCER AL HOMBRE VIRGO

Aquí también hay dos tipos que se oponen. El Virgo prudente, o clásico, se caracteriza porque no se hace notar: sus rasgos son regulares y delicados, sin nada que choque o retenga la mirada. Es difícil describirlo y para ello se puede emplear expresiones poco precisas, como: es bastante atractivo, o tiene facciones regulares. La frente es bastante despejada, pero sin que llegue a ser un signo distintivo. La nariz es recta, ni grande ni pequeña. Quizás lo más notable en esa cara sean los ojos vivaces y observadores. La boca es más bien delgada, con labios finamente dibujados y apretados uno contra otro. Su voz no tiene gran alcance.

Es generalmente esbelto y se mueve rápidamente, con ligereza. El cuerpo es armonioso, pero los hombros son anchos y el conjunto nunca es atlético. La estatura es mediana.

El otro tipo, el Virgo loco, no estaría regido por Mercurio sino por Vulcano (planeta hipotético, transplutónico). Al contrario que su hermano de signo, es fácil de caricaturizar, se parece a Polichinela. Sus ojos son más vivaces y algo burlones, la nariz es larga y grande. La boca es expresiva, movediza, a veces contraida en un rictus. Su cuerpo no es bello. Con la edad engorda y a veces llega a tomar una apariencia casi grotesca. Como Vulcano, su maestro, es frecuente que se vea afectado por la cojera a consecuencia de una enfermedad o accidente.

LA SALUD DEL HOMBRE VIRGO

Virgo suele ser un hombre preocupado por su salud y su alimentación, incluso a veces un poco maniático en su temor a los contagios. Aunque sea delicado, no le falta vigor, se cansa pronto, es propenso a la depresión, a menudo sufre trastornos y dolores en la zona abdominal pero se recupera muy rápidamente. Frecuentemente achacoso, rara vez guarda cama y se conforma con quejarse o con explicar sus males, cuando pertenece al tipo conversador expansivo. Con frecuencia traduce sus conflictos o angustias en dolencias físicas, su nerviosismo le produce, contracturas musculares, espasmos estomacales, sequedad de garganta o indigestiones debidas a causas nimias.

Pero hay también otro Virgo vividor, amigo de la buena mesa, que sabe hacer los honores a un buen vino y aprecia los buenos restaurantes y la comodidad, se siente a gusto consigo mismo y se preserva del mundo exterior parapetándose tras un sólido egoísmo. El hombre virgo es un buen paciente, que sigue escrupulosamente los tratamientos que le prescriben a horas y días fijos. Le conviene la medicina homeopática, ya que admite mal la farmacoterapia.

También sigue fácilmente los regímenes, aunque tiende a intentar demasiados y con demasiada frecuencia. Es un enamorado de la dietética y muy aficionado a visitar los herbolarios. Ayuna de buen grado, por higiene tanto física como mental.

Su gran problema consiste en que es muy aprensivo, llegando muchas veces a la hipocondría. En el plano dietético se le recomienda comer mucha uva, cereales, germen de trigo, apio, manzanas y verdura cocida. También debe desconfiar de su naturaleza sedentaria. Es poco deportista: como mucho practica deportes de destreza, como el minigolf o el tenis de mesa.

MODO DE SER DEL HOMBRE VIRGO

El Virgo clásico es minucioso, atento en los detalles, razonable a más no poder. Busca el orden, la medida y la lógica ante todo, lo que hace de él un trabajador excepcionalmente eficaz. Dotado de gusto por la lectura y de gran curiosidad intelectual, acumula conocimientos en los terrenos más variados. El resultado es una cultura miscelánea, generalmente superficial, pero que impresiona, sobre todo si a ella se suma la excelente memoria que suele tener. Hay en el una mezcla de escepticismo, burlón y cáustico, y de sensibilidad por lo irracional, incluso por la superstición.

No consciente que se le interrumpa y, si alguien lo hace, no tarda en retomar el hilo de su razonamiento en el mismo punto donde lo había dejado. No es fácil discutir con el, además es muy crítico, es un hábil polemista, elocuente y persuasivo. Adora que le consulten y suele ser buen consejero. Los acontecimientos a menudo le dan la razón, pues tiene lógica, sentido común y perspicacia y, por otra parte, sabe confundir a los demás, calcular, ver más allá de las apariencias y lo inmediato. La vida cotidiana con él no es fácil, pues a menudo es egoísta y maniático. Todo lo imprevisto le molesta. Sin embargo, en ciertas circunstancias su eficacia es incomparable, y es digno de toda confianza cuando se hace cargo de una situación. Cuando deja de lado su egocentrismo es capaz de una abnegación extrema. Y ésa no es la única paradoja en esta personalidad rica en contradicciones.

Todo lo que tiene el hombre Virgo clásico de discreto lo tiene el hombre Virgo vulcano de charlatán e indiscreto. Si uno se preocupa por calibrar todo en su justa medida, el otro quiere dislocar el universo de lo razonable y vivir en la desmesura, hasta llegar en ocasiones a lo genial. El conformismo de uno y su respeto por lo convencional, que le va como un guante, se convierte en el otro en un empeño por cuestionar los valores tradicionales, por la burla y la caricatura. Es el bufón que se ríe del poder y atraviesa el fuego sin quemarse, porque fascina con su inteligencia y su lucidez.

LAS APTITUDES DEL HOMBRE VIRGO

Tiene aptitudes para todas las profesiones en las que hay que contar, verificar, preparar, ordenar, tener paciencia, exactitud, ingenio y discernimiento. Las cualidades de Virgo en el trabajo son innumerables. De contable a farmacéutico pasando por bibliotecario, documentalista o inspector de lo que sea, su margen de posibilidades es enorme. El hombre Virgo es un funcionario perfecto, tanto si es empleado de correos como si ejerce de técnico de la administración. Dicho en otros términos: es metódico, pero carece de imaginación, sobre todo le falta sentido de la aventura, lo que no es de extrañar en alguien cuya contextura mental se basa en la seguridad, tanto material como moral.

También hay que tener en cuenta su dimensión servicial y su necesidad de entrega, con la que justifica una vida que muchas veces le parece algo estéril. Eso explica que se dedique a todas las profesiones altruistas, mayordomo fiel, secretario eficaz, veterinario, enfermero o médico. Si logra desembarazarse de sus inhibiciones y de sus complejos de inferioridad, puede llegar a lo más alto. Cuando le tienta la política, se siente más cómodo en el papel de visir que en el de califa, prefiere mover los hilos desde las sombras, ser la eminencia gris del poderoso. Otra profesión en la que puede alcanzar gran éxito es la jurisprudencia. Es un excelente abogado de empresa, astuto y lleno de recursos, pero si se dedica a los negocios es preferible que progrese con paciencia, sin pretender enriquecerse de golpe.

El Virgo vulcano tiene cualidades de hombre público, de orador, de periodista y de artista, es el hombre que modela la materia y la transforma, el que se vale de lo concreto, lo real, incluso lo sórdido, para ennoblecerlo. Cuando el nativo de este signo logra vivir sin apuros económicos, puede poner su gran inteligencia al servicio de una gran obra, literaria, científica o política.

COMO AMA EL HOMBRE VIRGO

Entre los nativos de este signo abundan los solteros. No se puede ver en ello una casualidad, habida cuenta de que son personas desconfiadas y exigentes. El hombre Virgo no está en absoluto dispuesto a conformarse con lo primero que se presente, teme que le estafen, lo traicionen, lo abandonen, o lo que le inhibe más todavía, que asalten su intimidad exigiéndole manifestaciones externas de las que no se siente capaz. Su pudor, su amor por el silencio, no favorecen ciertamente una comunicación a la que se niega con toda su alma. Virgo habla de todo menos de lo que le atañe íntimamente, se defiende contra toda intrusión y rechaza los excesos de pasión. Con los años, su desconfianza se atenúa y aprende a saborear los encantos de la confidencia. Cuando se casa, tiende a vivir un poco al margen de su mujer. Cumple con sus deberes familiares, le asegura la subsistencia y se ocupa de la educación de sus hijos, pero hay cosas de las que no habla. Por ello no es raro que su mujer se sienta frustrada o insatisfecha, que su matrimonio se rompa o, en el mejor de los casos, que a partir de cierta edad su relación conyugal se limite a los crucigramas al atardecer, la televisión y las cuentas de la casa.

El hombre Virgo suele ser fiel. Si no lo es, su gusto profundo por el secreto le hace actuar discretamente. Se justifica asegurando que no quiere que su mujer sufra, pues respeta su hogar o, al menos, la fachada que queda de él. Puede sin embargo, amar largo tiempo a la misma mujer si ésta le ama lo suficiente o si es lo bastante hábil como para demostrarle admiración y reforzar constantemente su confianza en sí mismo, proporcionándole una vida cómoda y protegida.

 

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