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Horóscopos. El Hombre Géminis

COMO RECONOCER AL HOMBRE GÉMINIS

El Nativo de Géminis es delgado, esbelto y flexible, dotado de andares ágiles y casi danzarines. Habla con las manos, y no puede estar sentado sin mover los pies, no puede estarse quieto. Durante su etapa escolar, le amargan las largas horas de inmovilidad que se le imponen y que le producen deseos de estallar. Como su planeta rector Mercurio, tiene alas en los talones. Tiene cara triangular y alargada que recuerda un poco la cabeza del zorro, pómulos altos, mejillas largas y hundidas, frente alta pero huidiza y nariz delgada, a veces un poco puntiaguda. La barbilla que remata el triángulo es fina. Todo es móvil en ese rostro, sobre todo los ojos; nada escapa a su mirada. A menudo sabe mover la nariz y las orejas, lo que forma parte de sus talentos en sociedad. Tampoco es raro que tenga dotes de prestidigitador, pues es muy habilidoso y nada le irrita tanto como los torpes que se golpean los dedos clavando clavos. Para Géminis, la habilidad forma parte d ela inteligencia y de la lógica, en ese terreno es un maestro.

Con su aire socarrón, con la sonrisa en los labios, da a veces la impresión de que se burla de su interlocutor. Es travieso y nada le divierte tanto como provocar, llevando a los demás hasta el límite simplemente por el placer de desencadenar una reacción, poco le importa que ésta sea llorosa o violenta.

El hombre Géminis es hábil, bromista y conserva mucho tiempo un rostro y un cuerpo de adolescente. A los sesenta años aparenta veinte menos y conserva todo su encanto.

LA SALUD DEL HOMBRE GÉMINIS

El hombre Géminis es nervioso, de resistencia imprevisible. Puede realizar esfuerzos extraordinarios haciendo gala de un vigor envidiable y, de pronto, venirse abajo porque necesita dormir a toda costa para recuperar sus fuerzas. En ése, como en otros terrenos, es impredecible. Por la noche puede aguantar hasta el alba si está en buena compañía, pero también puede sentir en pleno día la necesidad de dormir unas horas porque se siente agotado, tanto si ha trabajado mucho como si no ha hecho absolutamente nada. Con los años aprende a disciplinar y controlar su resistencia nerviosa, lo que redunda en su bienestar físico.

Ante todo, necesita respirar, necesita aire y, sin embargo, le gusta fumar desmedidamente. Durante la juventud le conviene vigilar las vías respiratorias. También es propenso al reuma en los miembros superiores, sobre todo en los hombros y las muñecas.

A pesar de llevar una vida más o menos desorganizada, una alimentación más o menos caprichosa y excesos repentinos, hace malabarismos con sus fuerzas y tiene una buena capacidad de recuperación. Como es muy caprichoso en el tema amoroso no hay que esperar de él un comportamiento estable: puede ser la locura durante una semana y vivir en calma al mes siguiente.

Aunque es incapaz de seguir consejos o una opinión sensata, debemos aconsejarle que fume menos, que lleve una vida más regular y que haga deporte para satisfacer su necesidad de movimiento. Aquí le convienen los ejercicios que le permiten explotar su habilidad y su destreza. Debe rehuir su tendencia a beber más de lo razonable.

MODO DE SER DEL HOMBRE GÉMINIS

Para poder comprender a Géminis, signo complejo por excelencia, es preciso comprender su naturaleza mercuriana, aérea y doble. El juego está en la raíz misma de sus actos y de sus reacciones. No se toma nada a la tremenda y se adapta con facilidad a todas las circunstancias, sin permitir que nadie le estorbe. Se quita de encima sin remordimientos a los que tienen el mal gusto de molestarle o de ser un lastre en su vida, y no le importa si para ello tiene que recurrir a la mala fe.

No le molesta ser oportunista: sabe defender sus intereses y, cuando le reprochan su egoísmo, sale del paso con una alegre pirueta. Su fuerza radica en su capacidad para desconcertar. Vive el instante por encima de todo, y puede cambiar su opinión según el tiempo que haga o el humor que tenga. No tiene miramientos con nadie, ni con los más allegados: piensa que cualquiera puede defenderse y que, después de todo, no hay compasión para los débiles. Los nativos de Géminis asestan buenos golpes con desenvoltura, aunque luego se muestren tiernos y mimosos y logren hacerse perdonar. A veces es irritante el tono perentorio que adoptan y la seguridad y desparpajo con que se manifiestan, sin que ello les impida a continuación admitir de buen grado sus errores, si se les pone ante la evidencia.

Géminis tienen la reputación de ser inestables y superficiales. Quizá haya que ver en eso sólo una manera fácil de desalentar a los inoportunos y, sobre todo, de defenderse diciendo lo primero que se les pasa por la cabeza. A cambio, siempre se inclinan ante una inteligencia que consideren superior a la suya. Quizá su inestabilidad no sea sino fantasía y una negativa profunda a dejarse influir por el medio y los condicionamientos, a formar parte del rebaño: escapan como pueden.

El problema para Géminis reside en la dificultad que tiene para distanciarse de sí mismo, sin poder evitar verse a través de los ojos de los demás. Como un funámbulo en la cuerda floja, experimenta un placer perverso en poner en peligro lo que le da seguridad.

LAS APTITUDES DEL HOMBRE GÉMINIS

El hombre Géminis siente casi siempre la necesidad de desarrollar dos actividades al mismo tiempo, de modo que una le descanse de la otra o le proporcione el estímulo que necesita, a menos que pueda ejercer una profesión dinámica, razón por la que suele inclinarse por profesiones como viajante de comercio, periodismo… Como no puede centrarse durante mucho tiempo, necesita tareas que se puedan realizar a corto plazo.

Inteligente, con facilidad de palabra y habilidad para la paradoja brillante, este nativo de Géminis triunfa en las profesiones en las que hay que utilizar la pluma o la palabra, escritor, político o profesor. En esta última suelen dejar huella imborrable a sus alumnos, al menos en los más inteligentes. Su influencia puede ser nociva si los jóvenes toman en serio su cinismo y sus provocaciones.

Está dotado para la literatura, el dibujo y la música, disciplinas en las que trabaja como un esclavo, haciendo creer a los demás que sólo es un aficionado.

Cabe agregar que es importante distinguir dos tipos de Géminis: Cástor (cuando el signo esta regido por la Luna, Neptuno o Saturno) y Pólux (cuando está regido por Urano, Marte o Júpiter). El primero es más artista, pero le cuesta situarse en la realidad. El segundo es más astuto, oportunista y despabilado.

COMO AMA EL HOMBRE GÉMINIS

Corteja a la mujer “sin guitarra y sin freno”, es decir, con desenvoltura, gracia, encanto y despreocupación. No se complica la vida, y si una le rechaza busca a otra sin tardar; así de fácil, ya que para Géminis lo esencial es desconfiar de la pasión. Sin embargo, este frívolo, después de tanto mariposear, sabe que un día habrá de posarse en una flor robusta que le asegure el contacto con el suelo. Como es volátil, busca asideros en una mujer más estable que él, de la que espera que tenga la firmeza que a Géminis le falta.

Le gusta hablar de sus infidelidades pasadas, presentes y futuras pero habla más que hace, y a menudo le basta con imaginar sus conquistas o recordarlas, pues en el fondo es un cerebral que no está gobernado por su sexualidad y la controla muy bien. Sin embargo, detrás de ese aparente cinismo se esconde una verdadera ternura, sobre todo en el Géminis tipo Cástor.

No es celoso ni posesivo, y en absoluto pretende que su mujer sea sólo para él. No le importa compartirla, a condición de que se lo cuente y pueda así tener la certeza de que es el mejor. Miente con soltura o dice verdades brutales. Y lo que un día es verdad para él, es mentira al día siguiente, por más que lo niegue con descaro.

 

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