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Géminis y Sagitario

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Géminis y Sagitario

En una relación Géminis y Sagitario, podemos comenzar diciendo que los Sagitario no son siempre bulliciosos y activos, ni viven tomando puntería con el arco y la flecha para derribar la hipocresía y la falacia. Algunos Sagitario son muy tímidos e introspectivos, casi como los búhos, con una decidida actitud pacifista, o mejor dicho, son pacifistas que a veces emplean los puños para subrayar sus argumentos en pro de la paz. Sin embargo, incluso Sagitario hablará con descarnada sinceridad cuando les pidan su opinión. Tímidos o agresivos, todos los Sagitario miden el mundo con el rasero de la verdad. Lo que  debemos tener claro, es que Sagitario es un signo doble, mitad caballo, mitad hombre. Hay dos tipos distintos de Sagitario, los que se parecen a la mitad anterior o humana del Centauro, y los que se parecen a la mitad posterior o equina. Es posible que hayas conocido a los dos tipos.

Todos sabemos que Géminis es un signo doble también, simbolizado por los gemelos, dual en el contexto de la personalidad, múltiple en el contexto de la Naturaleza. Imagina lo difícil que es ordenar todas estas identidades para describir una relación compleja entre Géminis y Sagitario.

Géminis y Sagitario tienen en común la sinceridad, la jovialidad, el candor estimulante, la sabiduría y el ingenio.. y la torpeza, mezclada con el garbo. Creo que podemos partir de ahí, recordando constantemente que si bien todos los Sagitario tienen estas cualidades, algunos de ellos son extrovertidos de lujo y otros son introvertidos de lujo. Recuérdalo, ya que algunos Sagitario son callados tímidos y apocados, y otros muchos más son locuaces y expansivos.

En cuanto a los Géminis, no tienen ningún rasgo en común, excepto el hecho de que cada uno de ellos es una doble imagen reflejada en el espejo, y tiene dos o más caracteres y personalidades que puede cambiar con la misma naturalidad y rapidez con que tu o yo podemos cambiar el bañador por un jersey durante un día en que el clima no termina de decidirse.

Géminis es Aire, Sagitario es Fuego, y estos signos se combinan estupendamente, la mayoría de las veces. Desastrosamente en otras. Pero en términos generales, se llevan bastante bien. Géminis puede azuzar a Sagitario e inducirlo a hacer cosas, tanto negativas como positivas, que Sagitario nunca habría hecho si no lo hubiera animado Géminis. El Aire siempre aviva el Fuego y aumenta la magnitud de las llamas. A veces Géminis puede sentirse sofocado por culpa de Sagitario, porque el fuego quema el oxígeno, pero también puede calentarlo.

Géminis y Sagitario es una configuración de signos solares 7-7, así que, por supuesto, se ponen recíprocamente un poco nerviosos, porque cada uno de ellos tiene cualidades que al otro le faltan pero que secretamente le gustaría cultivar. Géminis necesita la sublime motivación, los ideales, la calidez, el entusiasmo y la sinceridad de Sagitario, y también la capacidad de Sagitario para recorrer más terreno, mental, emocional y geográficamente.. para dispararse hacia una estrella y alcanzarla.

Sagitario anhela el sereno aplomo y la simpatía de Géminis, el talento de no meter la pata, de mantenerse tranquilo e impávido frente a las situaciones más turbadoras. Y necesita, sobre todo, la destreza verbal de Géminis, denominada tacto.

Cuando se juntan Géminis y Sagitario, tienen dos opciones. Cada cual puede admirar los rasgos opuestos del otro, y puede tratar de imitarlos, para así desarrollarse y madurar espiritualmente. O pueden temer y envidiar las cualidades opuestas del otro, y pueden tratar de menoscabarlas, en razón de lo cual se privarán recíprocamente del orgullo de ser como son.

Géminis y Sagitario tienden a ser chispeantes, en lugar de sólidos, precipitados y temerarios, en lugar de fiables y estables. Géminis y Sagitario son capaces de desarrollar un alto grado de inteligencia, pero no necesariamente apropiada para alcanzar objetivos de diseño y construcción perdurables (a menos que otras configuraciones planetarias de su carta natal les confieran esta cualidad, cosa que, desde luego, sucede en algunos casos).

Las ideas de Géminis y Sagitario son más parecidas a estrellas fugaces o cometas que a soles estables. A menudo Géminis y Sagitario pueden completar en pocos días una obra brillante, pero es posible que un proyecto que exija más tiempo y esfuerzo no den tan buenos resultados, a menos que en sus nacimientos estén presentes las configuraciones planetarias coadyuvantes, de fuerza y paciencia. El refulgente regido por Mercurio y el benévolo regido por Júpiter se llevan fabulosamente bien durante la mayor parte del tiempo, desde el punto de vista de confraternización, la empatía instantánea y la compatibilidad general. Pero siempre existe la posibilidad de que el astuto Mercurio (Géminis) no pueda resistir la tentación de engatusar de alguna manera al sincero Júpiter (Sagitario), y el resentimiento de éste puede ser violento, puesto que Sagitario corresponde al elemento Fuego.

Los Sagitario, aunque a veces son exageradamente emocionales, casi siempre están desprovistos de malicia. El espabilado y voluble Géminis que juega al ajedrez mental con el confiado Sagitario, puede lamentar más tarde el daño que le ocasionó a otro ser humano, aunque haya sido involuntario. Según las leyendas antiguas, los dioses sienten un afecto especial por estas criaturas del Zodíaco, los Sagitario, y las protegen escrupulosamente de quienes podrían lastimarlas. Esta es la base de la llamada Suerte de Júpiter. Se dice que a los prudentes les basta con una advertencia, pero no todos los Géminis son siempre prudentes, sino sólo astutos, a veces demasiado astutos, y Géminis puede meterse, cuando menos lo espera, en su propia trampa.

El ingenio ágil, el intelecto rápido y la elocuencia de Géminis pueden seducir a algunos Géminis y convertirlos en grandes embaucadores, vendedores taimados de coches de segunda mano, y políticos, y en estafadores, traficantes de droga o simples granujas de la vieja escuela. Sin embargo, estas mismas cualidades permiten que muchos Géminis se transformen en excelentes maestros, genios literarios, artistas y músicos creativos, matemáticos inteligentes, científicos brillantes y vendedores sinceros y convincentes de todo tipo de artículos. La dualidad de Géminis empuja a estos hombres y mujeres en ambas direcciones. Sus dos personalidades gemelas tironean de ellos entre el día y la noche, la oscuridad y la luz, el bien y el mal, y esta lucha espiritual continúa, atenuada, incluso en los Géminis prosaicos y vulgares.

La mayoría de los Géminis son tan inteligentes y le tienen tanta afición a su libertad que no se arriesgarán a que los pillen y los encierren por haber infringido la ley, pero aquellos que coquetean con actividades antisociales optan por los delitos de dedos ligeros, como la manipulación de las combinaciones de cajas de seguridad, la falsificación y la adulteración. Rara vez un Géminis será culpable de homicidio, aunque los gemelos pueden ser “cómplice  de asesinato”. El delincuente Géminis prefiere planear un crimen y delegar la acción en otros: ésta es la tendencia de todas las personas de signo mutable.

Siempre hay unas pocas excepciones notables, dispersas y muy raras, que confirman esta regla, o cualquier otra, pero sólo una fracción insignificante de almas confundidas que perpetran asesinatos son Géminis. Para matar se necesita una dosis de agresión física descarnada mayor que la que pueden movilizar la mayoría de las personas regidas por Mercurio. La violencia ofende la sensibilidad del Géminis medio o típico.

Todos los Géminis, cualquiera que sea su edad o sexo, tienen un intelecto activo y fecundo, que siempre actúa a gran velocidad, y no hagas caso de la circunspección y placidez que observas en la personalidad superficial de un Géminis, el que parece predominar en la personalidad de Mercurio. A pesar de su circunspección y placidez, su cerebro está siempre activo, activo, activo. No juzgues a un Géminis sólo por su manera de hablar. Observa atentamente los resultados. Quien sabe como, las cosas se hacen, y se hacen deprisa, cuando Géminis quiere, aunque la actividad exterior sea lenta. La apariencia de lentitud es muy engañosa. Lo que importa es el resultado final.

En realidad, muchos Géminis eligen deliberadamente este disfraz para engañar a la gente. Dejan que el Gemelo “circunspecto” sea la “fachada” de la personalidad de Mercurio, y retienen constantemente en un segundo plano al Gemelo diligente, súper espabilado, inquieto, para que dirija la estrategia, sin que los legos en astrología se den cuenta de ello. Vigila los ojos de los engañosamente circunspectos. Descubrirás una “titilación” constante, una mirada rápida y fluctuante que abarca toda la situación con un solo vistazo. Los ojos dicen la verdad.

La naturaleza esencial y básica de los Géminis es muy parecida a los Sagitario: radiante, alegre y optimista (aunque Géminis nunca es tan ingenuo como Sagitario, ni siquiera en su juventud). Más adelante, Géminis y Sagitario adquieren distintos grados de cinismo, aunque de alguna manera siguen conservando una cierta esperanza infantil.

Sí, es contradictorio, pero el carácter de todos los signos dobles lo es. Doble, Dual. Dos cosas al mismo tiempo. Paradojas simultáneas.

En cuanto a los pobres Sagitario, no son siempre tan persuasivos como Géminis, y se encuentran a menudo en aprietos cuando atizan verdades incómodas. No se trata de que los Sagitario no sean simpáticos. Cuentan con inmensas reservas de simpatía, fresca como la lluvia e impregnada de rocío, pero pierde rápidamente su poder cuando empiezan a descerrajar una risita de palabras hirientes con muy poca sutileza o tacto. La palabra que identifica a los Sagitario es “contundente”, y con contundencia no se ganan partidos amistosos. Por lo menos no tantos como los que está en condiciones de ganar el Géminis, orador elegante y sagaz, que a menudo triunfa merced a su sola elocuencia. Géminis también puede ser hiriente al hablar, pero sólo cuando elige el arma del sarcasmo.

Generalmente Sagitario es incapaz de recurrir al sarcasmo, el lenguaje cortante del Arquero sólo hiere porque tiene la connotación de la realidad que la mayoría de las personas no desean oír. El sarcasmo implica una cierta deformación de la verdad para hacerla más clara, y normalmente Sagitario no está en condiciones de manejar o comprender este procedimiento, a menos, por supuesto, que la Luna o el ascendente de Sagitario esté en Géminis.

Hay que señalar que aquellos raros y silenciosos Géminis y Sagitario que se hallan sintonizados en una frecuencia más baja (exteriormente) que la de la mayoría de los Géminis y Sagitario, rara vez permanecen callados cuando están juntos. Géminis se las apaña, mediante la pura vibración áurica, para avivar en el Sagitario más manso el fuego abrasador de un monólogo desacostumbrado, una veces alegre y entusiasta, y otras colérico. Asimismo, Sagitario puede estimular en el Géminis más dócil (superficialmente dócil) el deseo de ser más locuaz. Pero una vez que Géminis y Sagitario se han incitado recíprocamente a hablar, es posible que no se escuchen realmente el uno al otro. Quizás parece que se escuchan, pero en realidad uno no hace más que esperar que el otro termine de hablar, para poder enunciar una opinión antagónica. Un desacuerdo dramático entre Géminis y Sagitario puede producir mucho alboroto y la necesidad de que intervenga una tercera persona, como árbitro. O también es posible que uno de los dos subyugue por completo al otro, en cuyo caso el subyugado buscará liberarse de la coerción apenas se le presente la primera oportunidad. En otras palabras, se irá. A veces definitivamente.

Sagitario tiende  a asestar más golpes emocionales a Géminis, aunque los Gemelos procurarán ocultar sus lesiones tras una máscara de frío aburrimiento e indiferencia, y es más probable que Géminis consiga deformar la mente de Sagitario imponiéndole configuraciones extrañas, y provocando un estado de depresión psicológica al súbdito de Júpiter.

Cuando Géminis y Sagitario armonizan, empero, merced a un intercambio Sol Luna positivo en sus cartas natales, su compañía puede ser entretenida. Uno siempre trata de aventajar al otro, y también se ayudan mutuamente a sortear los obstáculos, y encuentran la manera de expresarse y de comunicarse con lo que parece ser un lenguaje privado.

A menudo, Géminis y Sagitario intercambian mensajes entre sus mentes y corazones mediante la música, la poesía o el arte, o incluso mediante el lenguaje corporal, que es una forma de comunicación muy válida, y que puede ser la más elocuente. Se buscan el uno al otro montados sobre olas de entusiasmo y excitación invisible, sueñan juntos sueños imposibles, buscan tréboles de cuatro hojas y los encuentran con sorprendente frecuencia, gracias a la suerte de Júpiter y a la agudeza visual de Mercurio, y reflejan, en sus ojos, la comprensión espiritual de la necesidad y del deseo de emularse tal como la captan todas las polaridades influidas por la configuración de signos solares 7-7, intuyendo de alguna manera que son dos antítesis, y buscando fusionarse en un todo mediante la comunión recíproca.

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