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El Hombre Tauro y el Sexo

El hombre Tauro y el sexo, pues para el es un ejercicio plenamente voluptuoso, que resulta una interesante experiencia humana. Se siente atraído físicamente al principio para después llevar a cabo la fusión mental y emocional. Tauro se deleita plácidamente en el retozo de una compañera amada degustando el dulzor, inhalando el efluvio, palpando la piel, escudriñando la mirada, atendiendo el susurro femenino sin prisa.

Al hombre Tauro no le hace falta un sexto sentido, le bastan los otros cinco para participar plenamente de la unión sexual, pues para el Tauro el sexo constituye un ejercicio sano y natural, que tiene como objetivo satisfacer las necesidades del deseo sexual y forjar el germen de una familia.

Es un amante sensual, que se desenvuelve apasionadamente en las artes amatorias, mediante un tacto que expresa con delicadeza y el refinamiento justos, ya que en lo más profundo de su ser, desea estrechar entre sus brazos a una mujer palpable, que no le cuenten historias de ninfas etéreas ni de cuerpos astrales.

La forma de amar del hombre Tauro satisfará a su compañera, porque manifiesta tiernamente el afecto y ejerce el dominio sexual con pasión. Venus es el planeta regente de Tauro, signo femenino y pasivo, el hombre taurino se deleita con gozo en el sosiego anímico que le proporciona la satisfacción de sus deseos eróticos. Cuando esta satisfacción está colmada, dispensa un trato tierno a la mujer que ama, aderezado con un humor sensato que aporta fiabilidad y calma a la relación.

El hombre Tauro expresa el anhelo y el afecto por completo, de manera que la mujer se siente “amada” en el más amplio sentido del término, no se trata de un simple deseo apasionado, es algo más. Tauro entierra en el olvido a todas las amantes ideales, todos los ensueños románticos y todas las novelas de amor. Sin embargo, si Tauro se muestra marcadamente posesivo o autoritario hasta el extremo de imponer la pauta de la relación a la mujer que ama, de manera que coarte su libertad, corre el riesgo que ella se atemorice y muestre reticencia a implicarse en cuerpo y alma en la unión, por lo que tal vez se desencadene la ira taurina que despierte los instintos posesivos que pueden dar al traste con el romance.

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