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Horóscopos. El Hombre Libra

COMO RECONOCER AL HOMBRE LIBRA

Gracia y figura son las palabras que vienen a la mente cuando se desea describir al nativo de Libra. Hasta el hombre de este signo tiene algo de femenino en su apariencia debido a la influencia de Venus, que rige el signo. Es un hombre encantador que no trata de imponerse, sino de seducir. Sus rasgos son regulares, con ojos tiernos y risueños, la frente es alta, coronada por una cabellera esponjosa que a veces le identifica mejor que cualquier otra señal distintiva, la nariz es recta, fina, bastante corta, indicio de poca voluntad, la boca es atractiva y bien dibujada, el conjunto se inscribe en un óvalo muy puro. La silueta es flexible, más elegante que corpulenta y camina airosamente. El hombre Libra es un bailarín inigualable. No hay nada en él que choque, nada que sorprenda verdaderamente, a no ser el gesto sobrio y una especie de distinción natural que nunca le abandona.

LA SALUD DEL HOMBRE LIBRA

No tiene una constitución muy fuerte. Su punto débil es la zona lumbar. Está expuesto a cálculos de riñón, insuficiencia renal, problemas en las vértebras lumbares, contracturas musculares, lumbalgias. Es interesante observar a este respecto que Libra es el signo de la relación con el otro, y que los riñones son los únicos órganos que se pueden donar estando vivo. Por otra parte, el nativo de Libra es excesivamente emotivo, lo que afecta negativamente a las glándulas suprarrenales. El ruido, la violencia, los gritos de la gente le producen una crispación visceral que provoca descargas de adrenalina. Esa emotividad puede también perjudicar la circulación sanguínea del hombre Libra, que se ruboriza o palidece a la menor emoción, contrariedad o agresión. Se dice que Libra es el signo del equilibrio y nada es menos cierto, es el signo que busca el equilibrio con mayor afán. No hay que olvidar que basta un toque en uno de los platillos de la balanza para descompensarla. Su fuerza reside en el fiel de la balanza, es decir, su verticalidad, en su rigor, en su intransigencia, este signo conciliador es también un signo de principios. El nativo de Libra, que es el signo de la justa medida, debe renunciar a los excesos y a las imprudencias. Beber dos litros de agua al dia, con una ligera adición de jugo de limón, le evitarán muchos problemas en la edad madura. Esa práctica regular es muy conveniente para la depuración de los riñones.

Le interesa, que haga regularmente ejercicio, para flexibilizar la región lumbar y evitar las rigideces dolorosas, la danza, incluso para los hombres le conviene más que la gimnasia. Lo importante es que su organismo tenga una oxigenación lo más abundante y regular posible. Para evitar o atenuar problemas hepáticos que con frecuencia acompañan a los trastornos renales del hombre Libra resultan muy eficaces remedios homeopáticos como el Natrum Phosphoricum.

Los problemas sentimentales repercuten también en su salud. No le conviene prolongar las situaciones de conflicto, vale más un divorcio o una separación que vivir en tensión permanente. El exceso de tensión es muy perjudicial para la salud de Libra, que puede deteriorarse de manera espectacular y desembocar en estados depresivos graves.

MODO DE SER DEL HOMBRE LIBRA

El nativo de este signo no puede evitar tener en cuenta al otro. Vacila antes de decir una palabra hiriente o de ser agresivo. Teme causar dolor, pues proyecta en el otro su propia sensibilidad, y a menudo eso le frena. Pero también le hace muy vulnerable a la mirada de los demás, al juicio ajeno, lo que muchas veces le impide actuar. Como necesita que lo juzguen bien y no admite que lo rechacen, se esfuerza en hacerse amar. Quiere que su encanto se manifieste con todos y en todo momento. Necesita alejar de sí toda amenaza de agresión y no soporta la hostilidad. Tal disposición tiene el inconveniente de que emplea demasiadas energías en organizar y mantener su seguridad.

Libra es un hombre conciliador, diplomático, hábil e inteligente, que manifiesta en su vida un notable espíritu de equidad. Trata siempre sinceramente de sopesar los pros y los contras de cada situación, no quiere cometer injusticias, sin embargo, y sin duda porque le cuesta mucho resolver sus propias dudas, se aferra a sus juicios o a sus decisiones con rigidez y muestra, para sorpresa de muchos, un algo de tiránico, maniático y exigente. Se resguarda tras un cierto moralismo un tanto conformista. Y, sin embargo, cuando se le ataca en ese terreno, cuando se apela a su amplitud de criterios o a su equidad, reacciona con buena voluntad y se esfuerza en comprender mejor.

No es raro en el hombre Libra que se refugie en la futilidad y la frivolidad, en las facetas más influidas por Venus y más femeninas del signo, para evitar las grandes decisiones y las acciones heroicas. Libra es cortés, encantador, delicado y sentimental: seduce sin dificultad, aunque muchas veces se le reproche su inclinación al compromiso. Debe aprender a exteriorizar su agresividad que existe necesariamente en una persona tan sensible.

LAS APTITUDES DEL HOMBRE LIBRA

Es un esteta, un artista, un amante de las cosas bellas. Su sensibilidad le permite comprender maravillosamente la creación artística en toda su amplitud, aunque suele ser mejor intérprete que creador. Abundan en el signo los buenos bailarines, dotados de sentido del ritmo y el movimiento y de un equilibrio perfecto. Le atraen todas las profesiones relacionadas con el arte, edición de lujo, pintura, decoración, alta costura, peluquería, los oficios artesanales, puede tener mucho éxito como anticuario, pues posee instinto para la belleza y un gusto prodigiosamente seguro. Su sentido de la armonía y de la estética le capacitan para ejercer numerosas profesiones modernas, como el diseño o el interiorismo.

El hombre Libra puede explotar su facilidad para establecer contactos y su extrema sociabilidad, triunfa entonces como relaciones públicas, como representante o diplomático. Su gusto por la equidad y su enorme respeto hacia el prójimo le capacitan para el ejercicio de la magistratura, es un excelente juez, honrado, sensible, riguroso y a menudo intuitivo y capaz de percibir, mas allá de las apariencias, la verdad de la persona a la que debe juzgar.

COMO AMA EL HOMBRE LIBRA

El hombre Libra no resiste su propio encanto. Es incapaz de decir que no, de rechazar a una mujer, cuando ha puesto en marcha cierto mecanismo. Se dice que su Venus es la del encanto vienés, la del champaña y el vals, la de los claros de luna y los poemas románticos. Trata de que su idilio sea una pequeña obra maestra y cae así en su propia trampa. Está, como vemos, expuesto a una vida amorosa complicada. Como es un sentimental, se enamora fácilmente y se ve arrastrado por una especie de torbellino que le lleva de una a otra sin que esté seguro de sus preferencias. A todas promete, y no quiere herir a ninguna, convencido por añadidura de que ninguna podría vivir sin el. De todos modos, la decisión final nunca es suya, y eso es lo que desea con toda su alma. Ama el amor por la idea que se hace de él, porque le proporciona un pretexto para trazar arabescos en el cielo o escribir poemas, mientras existan hombres Libra, no morirá el trovador enamorado de su dama.

Por otra parte, ama a las mujeres muy femeninas, un poco misteriosas, inaccesibles, altivas y peligrosas. Como le horroriza causar sufrimientos a los demás, por cobardía, se anticipa al castigo y trata de sufrir en su lugar. Cuando se casa, tiene las mejores intenciones del mundo, ser fiel y cumplir sus obligaciones. Pero no es fácil convivir con el. Si al principio es encantador, complaciente y amable, no tarda en volverse exigente y puntilloso, reclamando constantes cuidados hacia su persona y haciendo toda clase de comentarios desagradables sobre el aspecto de su pareja. Para gustarle, su mujer debe estar en todo momento de punta en blanco. Si no es Libra ella también, o Virgo, puede llegar a encontrar insostenible la situación y querer recobrar su libertad. Pero eso no es fácil, en tales casos, como en todos, el hombre Libra elude siempre el enfrentamiento directo, multiplica sus concesiones y sus halagos con la esperanza de que las cosas se resuelvan por sí mismas. Sin embargo, si ella está totalmente decidida, acaba aceptando que lo abandone.

 

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