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Horóscopos. El Hombre Escorpio

COMO RECONOCER AL HOMBRE ESCORPIO

No se puede escapar a su mirada, es la de la serpiente que fascina al pajarillo. Ese ojo penetrante lo ve todo, se impone, ejerce su poder. Si el diablo tuviera mirada, no sería muy diferente de la de Escorpio. Tiene destellos cariñosos cuando quiere seducir y un brillo travieso cuando ha hecho una de las suyas. Escorpio es inquietante, lo sabe y le gusta cultivar el poder que se le atribuye. Es fácil imaginarlo como a un demonio, cuya presencia fascina tanto como incomoda. Es la mirada del pintor, que disecciona lo que ve y lo convierte en trazos y líneas sin miramientos hacia la persona, que se siente inerme ante esa observación. Es todo músculo, robusto y fornido, con los hombros anchos y las manos fuertes. Desprende energía, una energía concentrada que nace de una vigilancia extrema: es la energía de la fiera.

Puede ser muy guapo o muy feo, pero de una fealdad atractiva que nace de su mirada y de la vitalidad que se percibe en su presencia. La nariz a menudo es grande, ancha en la base, poderosa y aguileña. Tiene el cabello espeso, y lo lleva o muy corto o largo y alborotado. A veces tuerce la boca, en una sonrisa de lobo que resulta irresistible para cualquier mujer. Cuando ríe lo hace a grandes carcajadas, mostrando sus dientes blancos y fuertes Es de palabra cortante y gestos tiernos, o todo lo contrario, según sus designios de cada momento.

LA SALUD DEL HOMBRE ESCORPIO

Dotado de una salud de hierro, el hombre Escorpio no puede comprender cómo se puede estar enfermo. Es capaz de padecer mil achaques sin que por ello disminuya su actividad. Hay en él una alquimia misteriosa que le permite encontrar en sus propios trastornos una fuerza de regeneración poco común. Le pase lo que le pase, siempre sigue en pie. Extrae su energía de la libido. Aunque no es frecuente, su excesiva ansiedad puede producirle impotencia. Está también expuesto a enfermedades del aparato genitourinario y a padecer hemorroides o fistulas anales. No debe en ningún caso ceder a su propensión a despreciar sus dolencias.

Otro punto débil de su anatomía es la nariz. A menudo sufre de sinusitis, rinitis o desviación de tabique, que puede obligarle a recurrir a la cirugía estética. Pero su mayor peligro reside en el mismo, en su tendencia autodestructora, en la fascinación que sobre él ejerce la muerte, en una palabra, en su atracción por el abismo. Sus problemas son más psicológicos que físico o, cuando menos, éstos tienen claramente su origen en aquéllos. Es la razón por la que a Escorpio le conviene someterse, y mejor si es joven, a un tratamiento psicoanalítico, prescindiendo de sus aspectos benéficos, es una experiencia fascinante para un hombre consciente desde muy temprana edad de que hay en él pulsaciones peligrosas para sí mismo y para aquellos a quienes ama. El hombre Escorpio necesita la actividad, dar salida a su energía. Está dotado para las artes marciales como el judo, el kárate o el tae-kwondo. También le gustan el boxeo y el tiro con arco, ejercicios que requieren atención y concentración.

En el aspecto dietético, diremos que es poco dado a la glotonería, y rara vez tiene problemas de peso. Es sobrio hasta rozar el ascetismo, con un gusto muy marcado por los alimentos naturales, lo que se corresponde con sus pulsaciones suicidas más o menos disfrazadas.

MODO DE SER DEL HOMBRE ESCORPIO

El hombre Escorpio nunca hace nada a medias. Cuando le domina la faceta tenebrosa de su naturaleza, puede ser duro y despiadado con el débil, cruel, celoso e intransigente. En esos casos, sólo se fía de su instinto, agresivo frente a los demás, desprecia a quienes no comparten sus ideas y le gusta manipular a la gente, llevándola a donde él quiere. Pero cuando se eleva sobre sí mismo, cuando quiere superarse, puede llegar más lejos que cualquiera. Su energía excepcional, su fuerza moral, su orgullo y su firmeza de carácter le pueden llevar a realizar grandes cosas, o bien se entrega en cuerpo y alma a oscuras tareas, o bien sacrifica su tiempo, su salud, su vida misma a una noble causa.

Su penetrante inteligencia y su gran perspicacia le permiten adivinar el punto débil de un razonamiento o la intención oculta de su interlocutor, desmontando sus argumentos con una precisión poco común. Se interesa por la filosofía, la metafísica y la ciencia, pero se le puede reprochar cierto sectarismo que tiene que ver más con una negativa a abandonar sus posiciones que con una incapacidad de cambiar sus puntos de vista.

Es difícil saber lo que piensa el hombre Escorpio, conocer sus verdaderos sentimientos o sus intenciones. Sólo se le puede juzgar por sus actos. Le gusta el secreto, y cree que tiene más poder si conoce la personalidad o los deseos de los demás sin que éstos le conozcan a él.

LAS APTITUDES DEL HOMBRE ESCORPIO

El nativo de Escorpio puede explotar su perspicacia y su inteligencia en todas las profesiones en las que haya que ver más allá de las apariencias. Es el caso, por ejemplo, del psiquiatra o del psicólogo, del policía, el detective o el investigador, o también, en cierto modo, del médico, el cirujano, el dentista o el veterinario. Dedicándose a estas actividades, el hombre Escorpio canaliza ciertas propulsiones crueles inherentes a su naturaleza, que le producen un placer inconsciente cuando ve o hace sufrir. Se siente, por ello, muy interesado por los experimentos de laboratorio, la biología y la criminología.

También se interesa por la alquimia, el ocultismo, la radiestesia, los fenómenos paranormales y las medicinas alternativas. Escorpio acepta mal el mundo tal cual es. Quiere reformarlo, igual que quiere cambiar a los que cruzan en su vida. Su rebeldía y su amor al poder le llevan a veces a la política o a la acción sindical. Para él, pase lo que pase, el fin justifica los medios. Ésa es su fuerza, que a veces le hace parecer inhumano. Para escapar a su angustia, a veces recurre a la creación, entre los nativos de este signo encontramos artistas excepcionales que han expresado con audacia y fuerza insólitas lo que pocos osan gritar a la faz del mundo.

Hay en todo lo que emprende Escorpio un desafío, un enfrentamiento, tanto si lucha contra la enfermedad, como si lo hace contra la materia o el alma humana. Los obstáculos le estimulan, el peligro le da alas, nunca acepta la derrota. Pero su orgullo puede llevarle a la perdición. Aparecen en él tendencias autodestructivas que cristalizan a veces en una neurosis de fracaso. Eso quiere decir que puede poner tanto empeño en frustrar sus empresas como en tener éxito en ellas, con la mejor fe y con total consciencia.

COMO AMA EL HOMBRE ESCORPIO

La pasión del hombre Escorpio no es en absoluto tranquila. La mujer que cae en sus garras se expone a juegos sutiles de dominio y sometimiento. Escorpio gusta de las lágrimas de la mujer amada, le complace el poder supremo que tiene sobre ella, ese arte de hundirla en los abismos de la desesperación o de llevarla a las cimas de la exaltación amorosa. Sus amores son una sucesión de enfrentamientos, de desgarros, de gritos de odio y de pasión. Todo hombre de este signo busca oscuramente a la mujer iniciadora y sublime, la que debería hacerle llegar a Dios. La quiere pura. Por tanto, si falla, debe castigarla. No puede caer, si lo hace, la trata como a una cualquiera, la desprecia y la envilece. Sólo una mujer de su temple, o capaz de comprenderle, puede defenderse y salir bien librada de esa situación.

Quizá por ese fenómeno inconsciente, el signo da tan alto número de homosexuales. Escorpio es el signo más sexual del Zodíaco, pero hay en el nativo una misoginia poderosa y un profundo rechazo de lo que le mueve, esa poderosa energía libidinosa. Le posee una fascinación por la muerte que le obliga a atacar con violencia el principio mismo de la vida. De ahí su desprecio por el amor y, paradojicamente, la intensidad de sus pasiones. No obstante, con el paso de los años puede optar por el matrimonio. Consagra entonces su vida a su hogar y a sus hijos, de cuya educación se ocupa celosamente. Es fiel a su esposa y trata de asociarla a su vida, de la que no se puede excluir cierta espiritualidad.

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