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Horóscopos. El Hombre Cáncer

COMO RECONOCER AL HOMBRE CÁNCER

Es importante distinguir dos tipos de hombre Cáncer: el redondo, de rostro aniñado, nariz pequeña, a veces respingona, y ojos grandes e ingenuos, siempre muy abiertos, como el recién nacido que se maravilla ante todo lo que ve. La boca, muy grande, aparece fruncida en un mohín sensual. El cuerpo tiende a ser regordete, de músculos no muy firmes y piel a menudo blanca. Tiene el estómago prominente desde muy joven, las caderas bastante pesadas, el tronco largo y las piernas cortas. Presenta en general un aire de inmadurez.

El alargado es Pierrot o Don Quijote, que contrasta con su hermano redondeado, Sancho Panza. Es el poeta nostálgico a quien se reconoce por los ojos caídos, la nariz larga, los labios finos y el rostro demacrado. Su mirada, soñadora y asombrada, ve más allá de las formas reales, imaginando enemigos donde no hay sino molinos de viento. Este Cáncer es esbelto, alto y delgado, pero no muy musculoso.

LA SALUD DEL HOMBRE CÁNCER

El hombre Cáncer se caracteriza por su hipocondría. Siempre tiene miedo a estar enfermo y padece todo tipo de males, cuyos síntomas acaba por experimentar. Obsesionado por el miedo a la muerte y al dolor, se complace en la descripción de sus trastornos e incomoda de continuo a su médico, llamándole a cualquier hora para hacerle partícipe de sus preocupaciones. Si, por ejemplo, sufre del estómago, no puede evitar suspirar de forma conmovedora, y reclama atentos cuidados que luego simula rechazar. Como es muy emotivo e impresionable y tiene demasiada imaginación, se ve a cada momento enterrado o enfermo de algún mal incurable.

Cuando no se siente bien, se encierra en sí mismo. Esa actitud se traduce en una tendencia a dormir demasiado, a beber en exceso, a comer dulces sin motivo o a vaciar de noche el refrigerador, practicando al tiempo un eficaz chantaje afectivo. Además del Cáncer que duerme demasiado, está el noctámbulo, que siempre encuentra un pretexto para aplazar el momento de acostarse, lo que sin duda obedece, al nivel inconsciente, a su temor a la muerte.

Su punto débil es el estómago. Come demasiado y a demasiada velocidad cosas que no le convienen. Frecuente aerofagia. Sus problemas digestivos tienen unas veces origen nervioso, y otras están provocados por parásitos. También es propenso a trastornos dermatológicos, como eccemas y psoriasis. No obstante, es más fuerte de lo que quiere hacer creer.

Debe imponerse una buena higiene de vida, dormir lo suficiente y evitar excesos, limitar su consumo de alcohol y prescindir de las bebidas gaseosas, que alimentan su bolsa de aire estomacal. Su régimen alimenticio es determinante para su equilibrio fisiológico. Puede tomar lácteos que le gustan pero sin abusar de ellos. Le convienen verduras frescas, fruta, almendras, nueces, pescado y crustáceos, pero no debe abusar de las carnes ni de las salsas.

Al nativo de Cáncer, signo de Agua le van perfectamente los deportes náuticos: natación, vela, esquí acuático, remo, pesca submarina.. El agua es su elemento, el de sus orígenes y se abandona a ella con delicia.

MODO DE SER DEL HOMBRE CÁNCER

Es un hombre lleno de poesía y de delicadeza, sensible y soñador. Sabe contar historias como nadie, pues posee la imaginación más fértil de todo el Zodíaco. Su cualidad más sobresaliente es la de intimar con los que le rodean. Todos se sienten cómodos con él, relajados y en confianza, quizá porque tiene la naturalidad y la espontaneidad de la infancia, y también una frescura de alma que le protege de cualquier forma de envejecimiento.

Sus reacciones son eminentementes subjetivas. Le cuesta distanciarse de las cosas. Vive muy intensamente sus sentimientos, lo que le impide a menudo dominar su afectividad. Durante mucho tiempo es un niño grande, siempre en busca de una madre que le proporcione la comodidad y la vida segura que alienta el costado pasivo de su naturaleza.

Su excelente memoria no le impide ser un despistado. Es activo pero indolente, trabaja más de lo que parece, pero nunca se le ve agobiado. Es un hombre interesado por todo, brillante, curioso, de inteligencia polifacética. Se interesa por mil cosas y profundiza poco en ellas, pero las percibe muy vivamente.

APTITUDES DEL HOMBRE CÁNCER

Todo lo relacionado con la imagen, la imaginación o lo imaginario interesa al nativo de Cáncer. Está muy dotado para la fotografía o el cine, la poesía, la novela y la pintura, sobre todo la surrealista.

Su gran capacidad de relación con la gente, las mujeres y los niños le faculta para abrazar con éxito las profesiones relacionadas con el público, la asistencia social, la medicina infantil y la obstetricia. También tiene talento para la moda, la decoración y el interiorismo. Su sentido de la comodidad y de la vida doméstica hacen del hombre Cáncer un excelente técnico de mantenimiento. Tiene el instinto del regalo práctico, y sabe venderlo tan bien como comprarlo.

El gran peligro para su vida profesional reside en su inclinación a tomar sus deseos por realidades. Si miente a los demás es porque previamente se ha engañado a sí mismo, todo está siempre a punto de concretarse, tiene en perspectiva proyectos maravillosos, la suerte está cerca, todo está arreglado, el contrato a punto de firmarse… y ya está gastando el dinero que no ha cobrado, y que seguramente nunca cobrará. Entonces, para pagar sus deudas, juega o se lanza a nuevos y grandiosos proyectos que, por supuesto, no pueden fallar. Y esa dinámica puede llevarle a la ruina más absoluta y vergonzosa. A menos que aparezca la suerte, cuya presencia es innegable en la vida de los nativos de Cáncer.

Los nacidos bajo este signo gastan a lo loco. Cuanto más ansiosos son, más gastan. Pueden ser muy generosos, sobre todo si también ellos se benefician, y mostrarse avaros, imponiendo a los demás ridículas economías en cosas menores.

COMO AMA EL HOMBRE CÁNCER

Si tiene una fijación demasiado grande por su madre, el nativo de Cáncer se arriesga a no librarse nunca de ella y a interesarse poco o nada por el sexo opuesto. Pero, en general, su sensualidad le lleva hacia las mujeres, correspondan o no a la imagen de la madre. Si se siente realizado en la paternidad, con los años siente una fuerte inclinación por las jovencitas, con quienes tiende a establecer una relación de fuerte carga paterno filial. Ellas, por su parte, se suelen sentir muy atadas a ese amante sabio y delicado. A menudo se le reprocha que prefiera la cantidad a la calidad, pero hay que decir en su descargo que gusta mucho a las mujeres y que las comprende como nadie, ya que es psíquicamente muy femenino. Muy intuitivo ante la mujer, percibe nítidamente sus deseos y la hace vivir en un universo fantástico y maravilloso.

También se le reprocha que sea susceptible, que protagonice escenas de celos y que abrume a su pareja con insoportables chantajes afectivos, en los que se complace en infantilizar la relación y en el juego del verdugo y la víctima.

Junto al Cáncer infiel e inquieto hay otro que desea sencillamente casarse con una mujer buena que sea la madre de sus hijos, acepte sus pequeñas manías y, en definitiva sea la que mande en casa. Es éste un hombre encantador con sus hijos, que sabe jugar con ellos y comprenderlos. Para él, una mujer, una casa, unos niños sanos, una pipa y unas zapatillas representan la aspiración máxima. Sueña con viajar sin nunca dejar el puerto, mientras que el otro Cáncer viaja sin cesar, soñando con un puerto donde le aguarden mujeres que le amen tiernamente.

 

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