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El Amor en Virgo

El Amor en Virgo, hace que el alma irrumpa en la edad adulta, que cumple el tercer mes del verano. Es el tiempo de la maduración, de la cosecha. Virgo actúa a través de energías negativas, femeninas y nocturnas, y a acoge el alma tras el paso por la juventud. Se impone ahora un período en el que la conciencia encauza la vida al abrigo de la responsabilidad.

El Amor en Virgo le ha enseñado que hay que adscribirse a las normas y contribuir al bien común si desea progresar. Y asume que si se regala un día de recreo tendrá que ganárselo mediante un trabajo en el que arrime el hombro al movimiento del universo. Sin embargo, antes de llegar a ese punto, Virgo ha de recorrer un camino pedregoso, en el que no siempre acierta a discernir la contribución en el devenir universal. Virgo es un signo de tierra, por lo que posee racionalidad, además de ser mutable, lo que le aporta inquietud, que se refleja en la importancia de los relojes y los horarios. Así, no se pierde en ensueños de la imaginación y adopta el criterio pragmático de emplearse en el aprendizaje, puesto que asume la existencia como una lucha en la que sólo sobrevive el más resistente.

Virgo mira a su alrededor y no se encuentra cómodo, pues opina que hay cientos de asuntos  reprobables. Tampoco atisba un porvenir halagüeño, ya que lo intuye atestado de incertidumbre, aunque olfatea que todo se resume en emplear el tiempo en una labor de provecho, lo que le enseña que ha de tomarse la vida de modo práctico, ya hay demasiados a su alrededor que escurren el bulto ahítos de ocio.

La efervescencia Leonina da paso a la transigencia, que provoca en Virgo la conciencia de que no conviene derrochar el tiempo ni soslayar las obligaciones, por lo que está atento ante las ocasiones de progresar.

El Amor en Virgo hace que lo conciba como al entrega completa de la persona, lo cual se le antoja un enigma que no se preocupa de solucionar, sino que canaliza sus fuerzas hacia la tarea cotidiana. Es bondadoso, dócil y muy devoto con el compañero, pues guarda el sentido del amor en un rincón del corazón.

El hombre Virgo es un poco frío sentimentalmente y rara vez se deja arrastrar por la pasión. Sin embargo es exigente con la compañera y, si no halla la que lo satisfaga plenamente, no tiene reparo en llevar una existencia solitaria.

La mujer Virgo es práctica y poco dada a extraviarse en ensueños y grandes veleidades, por lo que aspira a lograr la perfección. De ese modo resulta necesario que se desenvuelva al margen de las tareas caseras, puede desarrollar labores comerciales, docentes, así como una carrera artística. Como ama de casa a veces maniáticamente ordenada, las labores domésticas pueden enterrar su talento, lo cual puede provocarle una decepción y frustración tales que enturbien la relación familiar. Por lo general, siente la sexualidad como algo impuro, y requiere desprenderse de los tabúes para encauzar el afecto armónicamente.

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