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El Amor en Tauro

El Amor en Tauro. El alma progresa desde Aries a la tierra de Tauro, donde el neonato ya está desarrollándose hasta entrar en contacto con las energías pasivas femeninas, merced a las que se ha adaptado a una cadencia en la que alterna el reposo con la vigilia. Las quejas y los alaridos en demanda de que los padres lo sacien han quedado atrás, pues guarda una compostura con la que sabe que se verá complacido. El alma en el signo de Tauro  consiente en mantenerse paciente y calmada a la espera del condumio diario, ya que alberga la confianza de que se lo facilitarán.

Tauro ha aprendido a servirse de la bondad y de la armonía como instrumentos para lograr más beneficios de los demás de los que obtendría mediante la exigencia. Sabe que una conducta basada en el buen talante y acatamiento se premia, por lo que no desdeña las enseñanzas adquiridas de la experiencia. Sin embargo, ésta es aún limitada y se ciñe al ámbito doméstico. Tauro halla la dicha en el entorno familiar y en lo palpable, no busca en el exterior aquello de que dispone en el hogar, puesto que tiene la convicción de que difícilmente podrá ser mejor y, si lo es, tal vez cueste un elevado precio.

Mediante la vivencia taurina, el alma encuentra el gozo de servirse de los sentidos, a través de los que entra en contacto con el entorno, en el que se percata de que los bienes particulares contribuyen a aumentar la prosperidad. Tauro se afianza a lo que posee y siente deleite ante los objetos que puede llamar suyos, por lo que no puede concebir el amor sin contacto tangible con la persona que ama. Así, siente la dicha de las caricias, los besos y los mimos, que acoge con recíproca entrega, entendiendo el afecto al percibir el contacto que siente próximo.

Es tremendamente posesivo con las pertenencias y los seres queridos, hasta el punto de sufrir profundos desengaños al verse privado de ellos, también es reacio a compartirlos. Tauro siente como propios el dinero y a la persona con la que comparte la vida. El apego al dinero y el espíritu ahorrativo se corresponden con la índole celosa del nacido bajo el signo de tierra Tauro.

El Amor en Tauro es una entrega física recíproca y sin discusión, relaciona el amor con la satisfacción y el gozo, y lo disfruta gustosamente sin preocuparse de otras condiciones. Recibe el amor y lo da mediante los sentidos. El alma de Tauro todavía no ha madurado lo suficiente como para percibir la valía y la importancia que alberga la entrega amorosa.

El hombre Tauro es sensual y celoso, ya que considera a la compañera parte de sus bienes. No conviene por lo tanto, llevarle la contraria en ese sentido, si no se desea desatar la furia taurina, que es vehemente y feroz, a la vez que infrecuente.

La mujer Tauro es hogareña y madre afectuosa, aunque a menudo ceba a los niños, dado que suele ser también primorosa elaborando exquisitos guisos. La mujer Tauro aspira a la maternidad y, en un momento determinado de la vida, la siente como una necesidad vital. El gran riesgo del carácter de la mujer Tauro estriba en que, si se acomoda en el instinto hogareño y maternal, sin plantearse otras aspiraciones en la vida, puede desperdiciar todos sus recursos, virtudes y energías entre las cuatro paredes de una casa. A ella corresponde valorar si merece la pena o es precios un esfuerzo que la lleve a triunfar en otros órdenes de la vida. De cualquier forma, si cae hechizada por el amor de un compañero que colme sus aspiraciones, no tiene reparo en ser la madre de sus hijos, con todo lo que eso implica.

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