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El Amor en Leo

En el Amor en Leo, el alma del niño se transforma en un adolescente al que la vibración de Leo lleva a la expresión confiada, pues por primera vez siente el orgullo de la independencia. Es la edad en la que el alma se siente capaz por sí misma y piensa que no le hace falta el consejo de los adultos, ya que experimenta la atracción de las energías positivas, impulsivas y masculinas del signo, así como del elemento fuego con una mayor intensidad que en el paso por Aries.

Leo se siente dueño del mundo, es orgulloso y se ve con capacidad para actuar, realizarse y cambiar el sentimiento de Cáncer por la actividad de Leo, cuyo nativo percibe la excitación de la juventud que le aviva el corazón e insufla en sus venas el torrente de energía propio del incipiente descubrimiento de la sexualidad que experimenta el adolescente. Eso le provoca una incertidumbre referente al valor propio, que esconde detrás del orgulloso porte leonino.

La persona que ha nacido bajo el signo de Leo conoce esta condición, que emplea confiadamente para indicar el camino al prójimo, así como para encaminar la propia existencia y brindar protección a aquellos que la requieren. Como las adolescentes, necesita verse reconocida y halagada y se siente vulnerable, herida y asustada cuando la despojan del aspecto majestuoso de la melena leonina pues, a pesar de la apariencia, Leo no está segura de si misma.

El Amor en Leo le ha enseñado a soportar y disculpar a los enemigos, aunque aún es incapaz de respetar la sabiduría de la experiencia, ya que supone que posee el conocimiento de todo y no acepta que otros le discutan la regia inteligencia limitada. El Sol rige a Leo y es el que le otorga la energía de la que mana la vida y la propia fuerza leonina. Por eso Leo contempla y se envanece cuando lo adoran, ama con pasión, pues se deleita cuando lo quieren. La fortaleza del apetito y de la sexualidad le otorgan dignidad y relevancia íntima a través de la relación con el sexo opuesto, ya que no vive bajo la tutela parental al haberse desvinculado del mundo infantil. Así empieza a entrever las obligaciones de la madurez sin que sean todavía un lastre para una vida que brilla bajo el Sol, por eso, se aplica en disfrutar del presente, antes de que el destino le ensombrezca la visión mediante las responsabilidades propias de los adultos. Leo piensa que el universo tiene la necesidad de la sabiduría que acaba de descubrir y no siente reparo en entregarla generosamente.

El Amor en Leo hace que lo entienda como el romance deslumbrante, en el que se hacen realidad todas las ilusiones, en un marco de belleza sin par, pues vive enamorado del amor y, desde luego, orgulloso de ser como es. Derrocha ternura afecto y pasión a espuertas, y siente una dicha inigualable al mostrarse tan majestuosamente generoso, por lo que demanda el reconocimiento del amado. No concibe el amor como una manifestación de sencillez y modestia, ya que no posee capacidad para discernir lo insondable y hermoso que es sacrificarse por amor.

El hombre Leo es apasionado y afectuoso, y entrega un amor sin ambages, además de ser fiel, sincero y desinteresado. Mas si se tuerce cegado por el orgullo, se transforma en una persona egoísta, autoritaria e insensible capaz de desencadenar disgustos deplorables.

La mujer Leo alberga ese punto de orgullo que despierta la necesidad de verse reconocida ante los demás y admirada. Es una excelente organizadora, por lo que resulta muy competente en el desempeño de una profesión en la que desarrolle un talento, que desaprovecharía si se limitase a las tareas domésticas. El Amor en Leo, la mujer precisa enamorarse de un hombre que suscite su admiración, por el que sienta un profundo amor y que posea el talento que ella desea venerar.

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