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El Amor en Escorpio

Con el Amor en Escorpio el alma se sumerge con gozo en la meditación de las energías nocturnas, femeninas y pasivas. Escorpio adopta una imagen social con la que se revela conocedor de las obligaciones que asume como signo fijo, sin embargo, ansía descubrir el enigma de la vida, ya que no cesa de preguntarse los motivos por los que está en el universo. Esa inquietud ronda permanentemente la mente de la persona nacida bajo el signo de Escorpio, hasta el extremo de que necesita obtener una respuesta, es el constante deseo que la mueve. Escorpio ha almacenado sabiduría, aunque adivina que hay algo más que aún no se ve capaz de discernir.

Tiene el instinto despierto y presto a explorar lo que ignora, pero es conveniente que lo atenúe a través de la razón si no quiere arriesgarse a padecer un daño que le mermaría el espíritu. De ahí nace un intenso instinto de lucha, pues teme verse aniquilado si no cuida de protegerse. Los quebrantos le enseñan que ha de ser fiel a sí mismo y, sobre todo, no ha de traicionar la propia personalidad, sin la cual se ve perdido y vulnerable.

Escorpio siente que hay un vínculo inseparable entre el nacimiento, la muerte, el sexo y la fe, elementos que se mezclan en al vivencia mística. De ahí que indague apasionadamente en los entresijos del sexo con un deleite que no experimentan otros signos.

El Amor en Escorpio hace que solo se entregue cuando ha comprobado que tiene justo delante a una persona en la que puede depositar confianza plena, entonces guarda fidelidad y devoción por siempre. Necesita protegerse y proteger a su compañero de cualquier peligro, cuando se ve agredido no duda en pagar con la misma moneda.

Plutón rige a Escorpio y a través de este influjo la nativa del signo asume la muerte. Eso incrementa el anhelo de hurgar el inconsciente para hallar el genuino conocimiento. Entonces se percata del infinito dominio de la mente, la voluntad secreta, que no deja que los demás conozcan para que no la empleen en su contra.

El amor en Escorpio representa un fuego voraz, que ha de imponerse sobre la pasión si no quiere sucumbir al mandato del instinto. Es sexualmente audaz, pero alberga un pánico emocional que le despierta dudas, por lo que busca aunar el deseo, la pasión y la mística del amor con una mezcla de sensualidad y calidez. La satisfacción, no obstante, solo sirve a Escorpio para que siga sospechando que existe algo más, puesto que el sexo no hace más que despertar su anhelo por un sentimiento ultraterrenal.

El hombre Escorpio otorga gran relevancia al erotismo y vive la sexualidad como el instante en el que se unen el amor y el dolor, la vida y la muerte. Si se deja llevar por el instinto, es lascivo y más propenso a vivir intensas relaciones que a dejarse guiar por el afecto en pos de un amor duradero. En sentido contrario, hay quien reprime el instinto peligrosamente y vive atormentado por la angustia, que le provoca un sentimiento de culpabilidad, el cual puede reducirlo a una mísera sombra a merced del temor.

La mujer Escorpio concede también mucho valor  erotismo, sabe blandir las armas de la seducción y prefiere experimentar intensas pasiones no muy largas a compartir la vida con un solo compañero. El matrimonio le puede resultar aburrido si dura mucho tiempo.

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