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El Amor en Capricornio

El Amor en Capricornio lleva al alma a sentir el frío del invierno al acogerse por última vez al efecto de un signo cardinal, en el que se cobija bajo las energías femeninas, pasivas y reflexivas. Ahora vive el mando del elemento tierra, desde el que se encierra en el calor del hogar, pues no hay nada que hacer ni buscar fuera. El invierno es sinónimo de frío, soledad y silencio.

La persona nacida bajo el décimo signo del Zodíaco se siente fuerte para asumir el poder, pero no necesita salir a vocear los atributos que lo respaldan ni ostentar unas virtudes que obtengan el beneplácito de los demás. Ha asimilado que la verdadera placidez está en el interior. La capitanía cardinal conlleva unas obligaciones contra las que ha de lidiar con la mayor sensatez posible, ya que no es preciso alcanzar el aplauso público por una labor ordinaria y asimismo necesaria.

El Amor en Capricornio le hace valorar a los miembros de la familia, sobre todo a los padres, que adquieren la consideración apropiada, en sentido positivo o negativo,  porque el alma ha llegado a la senectud. Así, sabe ordenar las urgencias de la vida, entre las que considera primordial la inmersión en el entorno. Capricornio no se siente tentado por las pasiones románticas ni por la liberación de los años de juventud, pues ha aprendido a conceder el justo valor a las cosas y aprecia la placidez y la dicha de los cuidados en los que puede depositar su confianza.

No es que sea prematuramente anciano, sino que contempla con bondad las locuras de los demás, desde la atalaya de la experiencia que atesora el signo de Capricornio, que recibe el efecto positivo de la sabiduría saturnina. En un escondido rincón del alma de Capricornio alienta el anhelo de desvincularse de la responsabilidad, pero sabe que es una ilusión carente de sensatez, ya que vive conforme con la certeza de que el idealismo y el entusiasmo no tienen nada que hacer frente a la veteranía. Ya sabe, por la experiencia kármica de los nueve signos anteriores, cuáles son los riesgos de dejarse conducir por el impulso, lo cual lo lleva a ser prudente y a no gastar fuerzas en albergar sentimientos intangibles. No es raro que algunos signos de fuego o Aire lo tachen de impasible emocionalmente. Lo que ocurre es que guarda fervor a la autoridad porque sostiene la necesidad de las reglas para proteger la libertad y la certidumbre humanas.

Siente una apocada veneración por los famosos que ha encumbrado la vida, porque Saturno le impele a honrar el triunfo, de cuyo mérito está adecuadamente aleccionado.

De apariencia rigurosa y férrea, el Amor en Capricornio le ha enseñado también a cultivar una vena humorística, con la que convierte la vida en sátira, porque ha recibido el encargo de Saturno de combatir la estupidez, por lo que siente la tentación de volver a la loca juventud, sin reparos ni timidez. Sólo tras la travesura sienta tal vez un remordimiento apagado al volver a la estampa seria de Capricornio. Es práctico y está dotado de una inconmensurable bondad espiritual que compensa la severidad de Saturno y le aporta una profunda comprensión de los yerros de los seres humanos, pues no en vano el alma ha recorrido la mayor parte del círculo zodiacal.

El Amor en Capricornio hace que lo entienda como un trueque sosegado y digno de dicha mutua, puesto que la vida le ha enseñado que el amor no se ha de medir a través de las emociones ni de la pasión. Sin embargo, lo compara con los requisitos de necesidad y deseo recíprocos, por lo que todavía no ha descubierto la emancipación de las esperanzas interiores.

El hombre Capricornio vive el amor bajo el influjo de la censura, la razón y el escepticismo, sin permitirse siquiera hacer caso a las efusiones del corazón, lo que lo lleva a analizar todos los factores de una relación antes de dar el paso hacia la unión sentimental. La ventaja del procedimiento capricorniano estriba en que una vez que haya dado el sí, será un compañero que aporte a la pareja seguridad y equilibrio, la traba es que es reacio a entregarse en la relación. De cualquier manera, Capricornio es el signo con mayor tendencia a que el hombre nacido bajo el lleve una vida solitaria, ya que no siente debilidad por las comodidades y prefiere el ahorro, por ello que no es raro que disfrute de la vida a partir de la madurez.

La mujer Capricornio goza de un pragmatismo que dimana de un espíritu ambicioso. Con la vista puesta en el futuro más que en el pasado, se inclina a distribuir la vida afectiva y laboral sobre la solidez de una base firme. Esa falta de ternura, propia de la mujer Capricornio, puede llevarla a mostrarse demasiado egoísta y acentuadamente severa, lo que podría llevarla a la soledad si no trata de atenuar esas tendencias.

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