• PUBLICIDAD

El Amor en Cáncer

El Amor en Cáncer, el alma representa a un niño entre la infancia y la adolescencia, que siente el deseo de ser como los mayores, aunque no quiera aún dejar de gozar de las ventajas de la niñez. En el signo de Cáncer, el alma vuelve a acogerse al amparo de las energías pasivas, femeninas y reflexivas. Sin embargo, esta segunda incursión en la noche se funde con una experiencia sensorial más notable, pues irrumpe en una nueva estación. La primavera de Géminis culmina en la serena armonía de la noche estival. El alma del niño vive la vacilación entre la cómoda vida infantil y el embelesador mundo de los adultos, que observa desde una perspectiva inferior, desde la que se percata de que ser mayor implica a menudo desencanto.

Por todo esto la persona nacida bajo la influencia de Cáncer eleva el llanto durante la noche, ya que alberga el temor a la madurez y su consiguiente desapego del seno familiar, en el que se sentía segura y, sobre todo, bajo la protección de su madre. De ahí que abrigue la sospecha de que por mucho amor que pueda obtener fuera de su hogar, no habrá ninguno como el de la mama.

El Amor en Cáncer le  vuelve cautelosa y, cuando se lleva un berrinche, se oculta bajo su caparazón, sintiéndose incomprendida y desgraciada, ya que teme inconscientemente echar en falta el amor de los padres. Esa pérdida que ronda en los entresijos de la mente de Cáncer le enseña que el mundo esconde artimañas que lo convierten en un terreno peligroso y menos emocionante de lo que suponía. Por eso Cáncer aprende que el paso hacia la edad adulta es motivo de amargura, lo que le provoca el recelo hacia el futuro. Este recelo es la razón de que se obstine en confiar en el pasado.

Las percepciones acuden en tropel al conocimiento de Cáncer, que contempla la vida como una amalgama de catástrofe y alegría, mientras el alma se desenvuelve en el primer signo que pertenece al elemento sensible del agua.

Cáncer es de índole tímida, aunque no concibe permanecer entre el montón, el signo es cardinal, lo que implica un componente de guía, que muda el pánico irracional por prudencia juiciosa. Cáncer vive bajo el influjo lunar, tiene una idea incompleta de aquello que desea y no siente curiosidad por averiguar lo que desconoce, ya que teme lo que le pueda deparar el destino. Por esta razón oculta las emociones tras el velo de un humor peculiar, puesto que no desea que los demás sepan cuanto sufre. De ahí que necesite ser tratada con mucho cariño, dulzura y ternura, de lo contrario, tal vez se guarde  de la crueldad del género humano bajo la dureza, cada vez más impenetrable, del caparazón.

El Amor en Cáncer hace que lo conciba como el sentimiento más importante de la vida y lo asocia al hogar, donde se cobija bajo la seguridad emocional, ya que está tan necesitada de afecto que ha de vestirse el disfraz de la tristeza y el humor lunar.

El hombre Cáncer que no se haya logrado desvincular del afecto materno puede llegar a padecer en las relaciones con las mujeres. La madre, representada por la luna regente del signo, encarna la dicha de la niñez y la invulnerabilidad dentro del vientre durante la gestación, es decir, los rasgos femeninos que más influjo ejercen en el ser humano durante los primeros años de vida. En cambio, las mujeres con las que se encuentra cáncer cuando ya es adulto son más complejas que la madre, pues poseen virtudes femeninas que desconocía. Lo desconocido implica peligro, que si se agrega a la falta de firmeza, el miedo y la inquietud, puede causar una vida sentimental angustiosa.

Incluso si se atreve a crecer y atenúa el recuerdo de la relación con la madre, el hombre Cáncer desea verse protegido por la compañera, como si fuera una madre reencarnada, que todo lo consiente sin requerir nada en compensación. Conviene que tome conciencia de que madre no hay más que una.

La mujer Cáncer que se conforma con ser esposa y madre tendrá la oportunidad de manifestar el profundo sentido maternal que alberga, que se traduce en un profundo amor por la familia. Si, en sentido opuesto, reniega de esa vida gregaria y trata de desarrollarse por otros derroteros, corre el riesgo de padecer trastornos nerviosos provocados por la represión inconsciente de la vocación maternal. Sea en el hogar o bien en el ámbito profesional, la mujer Cáncer tiende a organizar un ambiente en el que expresa su función maternal.

Añadir a favoritos el permalink.

Comentarios cerrados

  • PUBLICIDAD

  • PUBLICIDAD