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Los Planetas: Neptuno

Neptuno es el planeta más exterior de los gigantes gaseosos. Tiene un diámetro ecuatorial de 49,500 kilómetros (30,760 millas). Si Neptuno estuviera vacío, contendría casi 60 Tierras. Neptuno completa su órbita alrededor del Sol cada 165 años. Tiene ocho lunas, seis de las cuales fueron descubiertas por la nave Voyager. Un día de Neptuno tiene 16 horas y 6.7 minutos. Neptuno fue descubierto el 23 de Septiembre de 1846 por, Johann Gottfried Galle, del Observatorio de Berlín, y Louis d’Arrest, un estudiante de astronomía, a través de predicciones matemáticas realizadas por Urbain Jean Joseph Le Verrier, en esta época llegó el Yoga a Europa y se efectuaron las primeras prácticas facultativas con anestesia y coincidió asimismo con las primeras ideas de los socialistas utópicos. Estas circunstancias contribuirán a aclarar las funciones de Neptuno en la vida del ser humano.

Los dos tercios interiores de Neptuno están compuestos por una mezcla de roca fundida, agua, amoniaco y metano líquidos. El tercio exterior es una mezcla de gases calientes compuestos por hidrógeno, helio, agua y metano. El metano da a las nubes de Neptuno su característico color azul. Es un planeta dinámico con varias manchas grandes y oscuras que recuerdan las tormentas huracanadas de Júpiter. La mayor de las manchas, conocida como la Gran Mancha Oscura, tiene un tamaño similar al de la Tierra y es parecida a la Gran Mancha Roja de Júpiter. La nave Voyager reveló una pequeña nube, de forma irregular, moviéndose hacia el este que recorre Neptuno en unas 16 horas.

En la mitología romana Neptuno es el dios de los mares. Está basado en el dios griego Poseidón, dios de los mares y los terremotos. Neptuno era el hermano de Júpiter y Plutón. Después de la derrota de su padre Saturno, los tres hermanos dividieron el mundo en cuatro partes: cielo, mar, tierra e inframundo. Neptuno se quedó con el mar, Júpiter con los cielos, Plutón con el inframundo y entre los tres regirían la tierra, aunque la última palabra la tenía Júpiter.

Neptuno tenía fama de tener mal genio, las mareas y los terremotos representan su rabia. Era representado como un hombre barbudo sosteniendo un tridente y sentado en un caracol de mar tirado por caballos marinos. Un día Neptuno vio a la ninfa Anfitrite bailando en la isla de Naxos y se enamoró de ella. Rápidamente le pidió que se casara con él, pero ella se negó. No obstante, Neptuno no se rindió y mandó a uno de sus criados llamado Delfín a buscarla. Gracias a su arte de persuasión, Delfín convenció a Anfitrite de que se casara con el dios. Como recompensa a su criado, Neptuno tomó la imagen de delfín y la puso en los cielos para crear la constelación llamada Delfín. Neptuno y Anfitrite tuvieron varios hijos, uno de los cuales era Tritón, cuyo nombre fue utilizado para ponerle nombre al satélite principal de Neptuno.

Astrológicamente, el planeta Neptuno simboliza la Imaginación, intuición e inspiración. Todas las impresiones que nos lleguen desde el mundo espiritual. Las percepciones de emociones que nos llegan desde el mundo espiritual según el grado de armonía presente en la persona. La posición de Neptuno en una carta astral nos instruirá sobre el nivel de percepción intuitiva de la persona y también sobre el tipo de sueños que tiene, también sobre el riesgo que tiene de sumergirse en un mundo fantasioso o irreal.

Neptuno representa la sensibilidad y humanidad, la simpatía inconsciente, apreciación estética, imaginación e idealismo. La expresión negativa puede manifestarse en una actitud de huida y refugio en un mundo imaginario.
Debido a que Neptuno permanece durante 14 años en el mismo signo, la interpretación a nivel individual está enfocada en la casa que ocupa y los aspectos que forma con otros planetas. Por lo tanto, su posición por signo indica cualidades generacionales. Neptuno tiene una afinidad natural con el signo Piscis.

Neptuno simboliza aquello que se opone a la individualidad y representa a los elementos de la existencia que anulan la capacidad para pensar, vivir y contemplar el porvenir desde un punto de vista egocéntrico. Por lo tanto, Neptuno constituye la fuerza que pretende acabar con cualquier iniciativa individual desvinculada del plan supremo universal. Ya que el ego nos sirve para que la vida adquiera un sentido personal, también nos puede privar de percatarnos de la magnitud universal y de las sutiles relaciones que existen entre nosotros y la totalidad del universo, sean perceptibles física o mentalmente.

El alojamiento de Neptuno en la carta natal expresa lo que puede trabar los proyectos, eliminar los pensamientos o provocar el fracaso de los deseos del ser humano. A pesar de que es frecuente percibir lo que muestra Neptuno como un elemento de la vida que provoca el caos, lo cierto es que su finalidad no es el desgaste, la decepción o la anulación individual, sino que tiene el cometido sagrado de contribuir a que no nos demos cuenta del lugar que nos corresponde en la trama cósmica, simboliza la aceptación del universo tal como es y de uno mismo dentro de él. Así, las facultades vinculadas a Neptuno no empiezan a manifestar consecuencias cuando no esperamos nada de la vida, es decir, cuando logramos subjetivamente  no abrigar ilusiones de grandeza o relumbre personal, ya que Neptuno simboliza la imperceptibilidad del plan maestro del que formamos parte. La totalidad se rige por energías incomprensibles para la mente humana, lo que contribuye a alcanzar información inesperada y sutil mediante la inspiración, los sueños o las intuiciones imprevistas. Neptuno, por lo tanto, representa el inconsciente colectivo que ordena, afecta y domina la vida del ser humano, ora de manera manifiesta, ora mediante un tenue soplo de inspiración.

Neptuno se relaciona con Piscis, signo que rige, del que absorbe la necesidad de que la persona abandone las pretensiones de gloria personal como forma de provocar una dimensión espiritual, si bien la frecuente carencia de ánimo para asumir un compromiso en consonancia obstaculiza el sacrificio que requiere el triunfo.

Dado que Neptuno representa un principio que traspasa el límite individual y que resulta tan complicado captar por parte de la conciencia, a menudo se manifiesta de forma tosca y destructiva. De la misma manera que Neptuno puede provocar que alberguemos tendencias autodestructivas, puede asimismo allanar el sendero hacia esferas sutiles de la vida mediante la fe.

El principio de Neptuno es la transformación que acarrea el contacto con otras dimensiones y que desencadena la espiritualidad y la búsqueda de respuestas a los enigmas de la existencia, también encarna la atracción por lo desconocido, tanto espacial como metafísicamente y el idealismo.

El símbolo de Neptuno apunta más allá, a los cambios importantes en la vida que implican intrigas y complicaciones, así como a pasiones ocultas y enigmáticas que pueden originar perversiones. Neptuno gobierna también la introversión, las prisiones y los hospitales.

En una carta natal en la que el hospedaje de Neptuno presente aspectos armónicos con los demás cuerpos astrales, gozaremos de acentuada sensibilidad, creatividad artística, dotes para la comprensión intuitiva de sucesos inexplicables mediante la lógica corriente, facultades psíquicas paranormales, profunda imaginación, idealismo y espiritualidad.

Cuando los aspectos de la carta natal con relación a Neptuno sean inarmónicos, hablaremos de desequilibrios, bravuconería, crueldad, apatía, introversión, acentuada tendencia a inhibirnos a merced de las drogas y el alcohol, y peligro de caer en la ludopatía, la cleptomanía  o la perversión sexual.

En cuanto al aspecto orgánico, Neptuno rige los sistemas nervioso e inmunológico, la zona del cerebro que gobierna la visión y los estímulos sensoriales, el líquido amniótico y la médula espinal.

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