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Los Planetas: La Luna

La Luna es el satélite natural de la tierra, el astro más cercano a nosotros, su diámetro es de menos de un tercio del terrestre, la distancia media entre el centro de la Tierra y la Luna es de 384 400 km. La Luna siempre presenta la misma cara al observador terrestre, debido al efecto de las fuerzas de marea que ejerce la Tierra sobre la Luna. Lo cual significa, que coincide el periodo de rotación de la Luna alrededor de su eje y el tiempo que tarda en completar una órbita alrededor de la Tierra.

La Luna no tiene luz propia, sino refleja los rayos del Sol. Mientras que el Sol simboliza el principio masculino, la Luna simboliza el principio femenino. El ciclo lunar dura en promedio unas 28 días y medio; también influye en la marea de los mares, pues el movimiento periódico y alternativo de ascenso y descenso de las aguas del mar se produce por la atracción del Sol y de la Luna.

Ya desde tiempos inmemoriales la Luna sorprendió al hombre con su gran tamaño, sus ciclos orbitales y sus fases. Fue uno de los dos cuerpos más importantes junto con el Sol y su regularidad sirvió como calendario en muchas culturas. Ha sido fuente de innumerables leyendas, mitos e historias. En muchas culturas fue adorada, para los griegos era Artemisa, Hecate y Selene

La Luna, como el Sol, tampoco es un planeta en el sentido astronómico del término. Sin embargo, su interpretación desde el punto de vista astrológico reviste una importancia cuya magnitud nada tiene que envidiar a la solar, pues la Luna no sólo gira en torno a la Tierra, sino que además, al ser el cuerpo astral más próximo, es el símbolo de los sentimientos más recónditos y afecta a lo que está más próximo a ti.

La Luna representa la parte emocional del ser humano, normalmente las variaciones en el humor de las personas está controlado por la Luna; por tanto, representa la vida cotidiana, el diario transcurrir, los hábitos, el refugio del hogar. Relacionada con el instinto, la memoria, la protección, lo doméstico, el gusto por el hogar, el papel como padre o madre, los sentimientos familiares, la lealtad, la nutrición, la fertilidad. Asimismo, se encuentra conectada con el universo de los sueños, el inconsciente, lo fantástico. Entre otras se la asocia con la pereza, el descanso, el temor. Rige sobre la producción, comercio y fabricación de alimentos.
Físicamente, se encuentra relacionada con el estómago, el tubo digestivo, los procesos de digestión, el pecho, el busto, el sistema linfático, el sistema lacrimal, el páncreas, los ovarios, la matriz, la menstruación y el sistema nervioso simpático.

Las diferentes fases de la luna son reveladoras para la interpretación astrológica. Por ejemplo, las personas nacidas en el período de la Luna Nueva gozan de gran capacidad de concentración, mientras que las nacidas bajo la influencia de la Luna Llena se destacan por su objetividad y conciencia clara.

La Luna desempeña una función básica en la vida de la Tierra y a que hasta cierto punto, ordena y rige el entramado biológico terrestre. Representa al Sol durante la noche, pues desprende la luz que recibe de el. La noche entronca con lo inconsciente, por lo que la Luna cobija aquellas respuestas y condiciones que provienen del tronco ancestral de la persona, lo que se asimila mediante la experiencia de la vida y permanece latente en la memoria. Constituye el substrato biológico de la conducta, a saber, aquellas reacciones que condicionan el comportamiento, por lo que la Luna se hospeda en el signo que apunta directamente al temperamento, rasgo capital para el crecimiento psicológico que afecta al carácter, la personalidad, la percepción de los estímulos externos y, desde luego, a la manera de tratar las relaciones con el prójimo. El signo que hospede a la Luna indicará los valores con los que hayas crecido, de qué modo se ha pergeñado para responder a los ataques bajo qué patrón emocional se ha desarrollado tu vida.

La ubicación por casa indica el aspecto de la existencia en el que la familia haya tenido una marcada potestad, ya que tanto los hábitos como los rasgos ancestrales que tengan relación con la casa donde se aloje la Luna representarán particularidades básicas en tu personalidad, debido a que la posición de la Luna en tu carta natal, advierte de los factores más relevantes durante los primeros siete años de vida.

La Luna se vincula con Cáncer, signo del que es regente y del que percibe el valor de los lazos afectivos como nexos entre los seres más próximos y los episodios emocionales permanecen en la memoria. La Luna guarda afinidad también con Tauro, con el que coopera en la función alimenticia, ya que tanto la comida como el placer y la seguridad material desempeñan un papel protagonista en las emociones humanas.

Los principios que encarna son el yo receptivo, lo irracional, la emotividad, lo que es susceptible de experimentar cambios por causa de la sensibilidad y el sentimiento, que son capaces de hacerte titubear.

La Luna simboliza la infancia y la adolescencia, épocas de la vida humana en las que te muestras más vulnerable y maleable ante los estímulos externos y sobre todo, ante el afecto de la madre. La Luna simboliza también la fecundidad, la feminidad en todas sus expresiones, madre, mujer, esposa. Por esta razón, se vincula  la Luna a los cambios, la memoria y los estímulos que llegan a través del inconsciente, así como con las fuerzas de la naturaleza, que matizan la perspectiva del yo personal.

En la carta natal de un hombre, la Luna muestra de qué manera se relacionará con las mujeres que encuentre durante la vida.

LA LUNA EN LOS SIGNOS

Cuando la Luna aparece en una carta natal en aspectos armónicos con el resto de los hospedajes planetarios, activa la imaginación, lo que te permite  servirte de la fantasía y de la contemplación para desencadenar una atracción hacia la vida interior, que conlleva paciencia, docilidad, ternura y sutileza. En las mujeres nos despierta el instinto maternal y potencia la personalidad inconsciente, que puede tener más relevancia que los rasgos derivados de la ubicación solar.

Por el contrario, cuando la Luna se ubica en un signo en el que presente aspectos inarmónicos, puede ser motivo de espíritu veleidoso, indolencia, timidez nociva, infantilismo, falta de asunción de los objetivos de la vida, susceptibilidad y lógica irracional en la carta natal de un hombre. En cuanto a las mujeres, la posición disonante de la Luna puede ser motivo de rechazo de la sexualidad, tal vez a causas de discrepancias con la figura materna, eso puede provocar la renuncia a repetir la función sexual materna, con la consiguiente atrofia de una parte importante de la feminidad.

La Luna es el planeta regente de Cáncer y asimismo se asocia en la mujer a los órganos reproductores internos, las funciones vitales, los senos y el sistema que regula la función nutritiva. En cuanto a los hombres, se asocia con las vísceras y los humores.

El efecto del influjo lunar resulta más perceptible desde el punto de vista científico que el de los demás planetas, ya que desencadena movimientos de mareas en Luna llena y en Luna nueva, además las fases lunares producen diferentes efectos en los ciclos biológicos, tanto de los animales y de las plantas como del ser humano. Hay especies que se aparean en Luna llena, debido a que hay más posibilidades de fecundación, los roedores se adaptan a un ambiente determinado,  los crustáceos ovulan y se dan otros ciclos biológicos, como alteraciones del sueño en humanos y animales, fertilización y alumbramiento en mujeres.

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