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Los Planetas: Júpiter

Es el quinto planeta del Sistema Solar. Forma parte de los denominados planetas exteriores o gaseosos. Se trata del planeta que ofrece un mayor brillo a lo largo del año. Es el mayor de los planetas del Sistema Solar, con una masa de más de 310 veces la terrestre, y un diámetro unas 11 veces más grande. Júpiter es un cuerpo masivo gaseoso, formado principalmente por hidrógeno y helio, carente de una superficie interior definida. Entre los detalles atmosféricos se destacan la Gran mancha roja, un enorme anticiclón situado en las latitudes tropicales del hemisferio sur, la estructura de nubes en bandas, y la fuerte dinámica de vientos zonales con velocidades de hasta 140 m/s. Su atmósfera está permanentemente cubierta de nubes que permiten trazar la dinámica atmosférica y muestran un alto grado de turbulencia. Se halla a 750 millones de km del Sol. Posee cuatro satélites muy distintos entre sí. Ío, el más interior, es un mundo volcánico, le sigue Europa, es un mundo helado bajo el cual se especula la presencia de océanos líquidos de agua e incluso la presencia de vida. Ganímedes, es el satélite más grande de todo el sistema solar. Está compuesto por un núcleo de hierro cubierto por un manto rocoso y de hielo. Calisto se caracteriza por ser el cuerpo que presenta mayor cantidad de cráteres producidos por impactos en todo el sistema solar.

Júpiter se asocia al hígado, víscera considerada por la medicina hipocrática tan importante en el organismo como el corazón. De esta asociación se puede deducir uno de los simbolismos de Júpiter, que representa el trabajo colectivo para alcanzar una meta, la pugna por una ambición social imbuida en la vida individual del sujeto. Esta colectivización se puede percibir mediante la observación de determinadas opiniones que derivan de criterios globales o tal vez a través de la sublimación de un símbolo admitido colectivamente.

Debido al tránsito lento del planeta, permanece durante un año en cada signo, lo que implica que rige las ideas de las personas que hayan nacido en el mismo año, si bien cada cual aportará percepciones individuales que contribuirán a perfilar esta tendencia. De este modo, la ubicación de Júpiter por signo zodiacal indicará aquellos valores colectivos que el individuo asumirá como propios a lo largo de la existencia, en tanto que la posición por casa apuntará en qué ámbito de la vida se verá bajo el influjo social.

En la mitología romana, Júpiter es el dios principal. También conocido fue llamado Júpiter Optimus Maximus, el mejor y más alto, como la deidad patrona del estado romano encargado de las leyes y del orden social. Júpiter era retratado como un dios sabio y justo pero tenía un gran temperamento, reinaba sobre la tierra y el cielo. Uno de los defectos de Júpiter era su promiscuidad y para realizar sus conquistas amorosas, se transformaba en animales como cisnes, toros o pájaros, pues él no podía ser visto en toda su gloria. En la mitología griega era Zeus, el líder de los dioses olímpicos, gobernante del monte Olimpo y dios del cielo y el trueno. Sus atributos incluyen el trueno y el relámpago, el cetro y el águila. Hijo de Crono y Rea, estaba entre los más jóvenes de sus hermanos Hestia, Deméter, Hera, Hades y Poseidón. Estaba casado con Hera, algunas fuentes parecen insinuar que su esposa original fue Dione.

En la astrología, Júpiter es (junto con Saturno) uno de los dos llamados “planetas sociales”, ya que simboliza nuestra expansión en el entorno exterior y también nuestra asimilación. Júpiter representa el crecimiento en todos los sentidos: conocer más, aprender más, llegar a ser más, tener más. La palabra “más” es una clave de Júpiter, pero se la puede entender en dos sentidos paradójicos, uno optimista: progresar, desarrollarse, cultivarse, expandir los propios horizontes y los de los demás, disponerse para el futuro, abrirse para las oportunidades que brinda el mundo. La sabiduría y la felicidad verdadera. El otro sentido es el pesimista: crecer más allá de los propios límites, querer constantemente más sin apreciar lo conseguido; procurar ser mejor que los de más, sin poseer conocimientos serios; engrandecimientos de todo tipo.

Júpiter se ha considerado tradicionalmente benigno, ya que representa a la sociedad concebida como engranaje colectivo que protege al individuo, por lo que el efecto del planeta será motivo de circunstancias venturosas para la evolución colectiva e individual.

Júpiter se vincula con Sagitario, del que absorbe la virtud de elaborar pensamientos sintéticos, basados en comportamientos aceptables ética y moralmente, a partir del bagaje cosechado mediante la experiencia vivida. También se relaciona a Júpiter con Piscis, del que embebe la aptitud para sacrificar los intereses individuales si repercuten negativamente en los menesteres de tu grupo social. Así pues, Júpiter alberga la clave para adpatar la personalidad individual a la colectividad en la que se integra, mediante la asunción consciente de que el objetivo común debe primar ante las intenciones personales, dado que la integración en un grupo implica una conducta congruente que armonice la ambición personal con el bien social.

De este modo, el principio de Júpiter estriba en afrontar la vida positivamente, pues todo es susceptible de sintonizarse mediante una correcta coordinación, que tienda a fundir instinto y razón en favor de la voluntad, se trata de hallar el camino para aunar pasión y reflexión en aras de lograr poder.

Es por esto por lo que Júpiter representa la madurez alcanzada mediante el triunfo después de la pugna, lo que desencadena el optimismo y la armonía en las relaciones sociales. Del éxito obtenido merced a la fe y a la sabiduría se derivan los honores, la autoridad, la dicha, la prosperidad y el lujo. Júpiter simboliza, también, a las personas a las que les sonríe la fortuna, el juez y el maestro.

Cuando el emplazamiento de Júpiter guarda aspectos armónicos en la carta natal, dice que se goza de dignidad y sentido de la justicia y la piedad, ya que se está dotado de un óptimo desarrollo afectivo que despierta la generosidad, la serenidad y el equilibrio mental. Socialmente las ambiciones se centran en la filantropía, la amabilidad, la bondad y el pacifismo.

Si aparecen aspectos disonantes entre Júpiter y otros planetas en la carta natal pueden señalar delirios de grandeza que provocarán ostentación, riesgo de ludopatía, orgullo y arrogancia. Esto es debido a una conducta hipócrita provocada por un carácter dubitativo que acarree presunción, infidelidad, indolencia y escepticismo. Tal megalomanía despertará una gula morbosa, así como tendencia al derroche, fanatismo y una enajenación que no te permita apreciar la vida.

En cuanto al organismo, Júpiter, además de asociarse al hígado, rige la circulación arterial y la glándula pituitaria. También está vinculado con la ley, el derecho, el orden, la patria, el poder y la fuerza del Estado, la autoridad civil, la generosidad y el estaño.

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