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Astrología. Casa 8

La Casa 8 representa la muerte y lo que hay tras ella, el inconsciente y los sueños. También la sexualidad, así como los beneficios o perjuicios procedente de distinta fuente que el dinero obtenido con el trabajo: herencias, pensiones, donaciones o el patrimonio procedente de la pareja.

La Casa 8 encuadra las necesidades desencadenadas a raíz del contacto con el mundo exterior y de las relaciones con el prójimo. En ese sentido se acoge en esta casa la sexualidad, que constituye una vivencia compartida de vinculación estrecha con otra persona. Así, sí en la casa opuesta, la segunda, guardaba relación con los recursos que requerimos para salvaguardar la independencia personal, en la casa 8 indica aquellos aspectos de la personalidad que hemos de compartir o entregar a una determinada persona que, por su parte, hará entrega de aquellos aspectos que contribuyan al enriquecimiento recíproco. En otras palabras, el signo en el que se ubique la cúspide de la casa 8 manifiesta una faceta de la personalidad astrológica que necesita desarrollarse y entregarse mediante la relación estrecha e íntima con otro ser humano.

En la casa 8 también se revela la relación que mantenemos con el dinero, de qué manera lo administramos y en qué bienes, asuntos o entretenimientos lo gastamos. Si en la casa 2 se alude al patrimonio y a las necesidades primordiales, en la i se manifiestan los bienes colectivos mediante una herramienta conocida en todas partes, el dinero.

Hay otros aspectos que se incluyen en la simbología de la casa 8, como son los que guardan relación con los antepasados y su influencia en nosotros, lo que significa que la astrología comprende a los ascendientes como un factor singular en la edificación de la personalidad astrológica del ser humano. Tanto él como la familia son parte constituyente de un árbol en el que cada uno de nosotros es una rama y el porvenir se subordina al destino del árbol en un buen número de circunstancias.

Los planetas que se emplazan en la casa 8 advierten de particularidades psíquicas, cuyo origen pueden hallarse en un ancestro remoto, el cual constituye un factor importante en el desarrollo de la persona aun cuando quizás no hayan vivido contemporáneamente. Esa es la causa por la que la casa 8 es también la de las herencias, en el más vasto sentido del concepto, pues no es gratuita la vinculación que guardan con la muerte, otro de los simbolismos de la casa 8.

Por ese motivo se la llama también Mors, ya que rige el fallecimiento y lo que trasciende la muerte, así como la renovación, la transformación a través de procesos de renovación psíquica y la regeneración. También gobierna los legados, las pensiones y el patrimonio ajeno.

Corresponde al signo de Escorpio.

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